Una internacional neofascista

Asociaciones y grupos de presión de corte ultraderechista se expanden por América y Europa con el objetivo común de atacar postulados feministas y defender valores neoliberales.

Nazaret Castro

5 marzo, 2019

Las reacciones de los grupos anti-derechos no son aisladas: su ofensiva contra los avances de las mujeres en la lucha por la igualdad constituye, antes bien, un entramado bien estructurado y coordinado a nivel global y relacionado con diferentes iglesias, en particular la católica y las evangélicas. El caso de Hazte Oír evidencia esa articulación internacional: la organización, de origen español y filiación ultracatólica, se creó en 2001 y fundó en 2013 el lobby internacional CitizenGo, que incidió en la disputa por la legalización del aborto en Argentina el año pasado.

En junio, el movimiento feminista logró un despliegue inédito en las calles y arrancó a los diputados la media sanción a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Dos meses después, en agosto, las movilizaciones de los antiderechos tomaron algunas tácticas del movimiento feminista, como el pañuelo –al ya célebre pañuelo verde opusieron el celeste– y utilizaron todos los medios posibles para la movilización en las calles, pero también para la presión particular a senadores indecisos, como Omar Perotti, a quien se dirigieron en un anuncio publicado por el diario santafesino El Litoral. El mismo lobby que presiona en España para derogar la ley que legalizó el aborto se ocupa de que no se registren avances al otro lado del Atlántico.

Como detalla el informe Derechos en riesgo, publicado por AWID (Association for Women’s Rights in Development), el protagonismo de estos actores en los espacios internacionales de derechos humanos es creciente y amenaza con neutralizar los avances del feminismo. El estudio sostiene que estos actores están construyendo “alianzas tácticas que atraviesan sectores, fronteras regionales y nacionales y credos religiosos”.

Así, World Congress of Families (Congreso Mundial de las Familias), con sede en Estados Unidos y filiación católica y evangélica, mantiene conexiones con entidades diversas en Europa, América y África, incluyendo Hazte Oír, el Comité de las organizaciones no gubernamentales sobre la familia ante Naciones Unidas, y la Federación Europea de Asociaciones de Familias Católicas.

Otros lobbies son Family Watch International, también estadounidense, aunque de corte mormón, y con influencia en espacios internacionales, incluyendo la ONU; la World Youth Alliance, que tiene nexos con el Vaticano pero también con organizaciones de otras religiones; y el Centro por la Familia y los Derechos Humanos (C-Fam), organización católica que opera en la ONU y otros espacios multilaterales. La Santa Sede, por su parte, utiliza su condición singular de estado Observador Permanente en la ONU para ejercer presión a favor de sus valores.

A menudo, las fundaciones que se definen a favor de los valores tradicionales y la familia son, también, defensoras del libre mercado. Es el caso de la Atlas Network (Red Atlas), antes conocida como Atlas Economic Research Foundation, una fundación estadounidense libertaria (ultraliberal, en la terminología estadounidense) que asume como objetivo central “fortalecer el movimiento mundial por la libertad”, es decir, promover políticas económicas de libre mercado en todo el mundo.

La Red Atlas recibe fondos del Departamento de Estado de EE. UU y de la Fundación Nacional para la Democracia fundada por el Congreso de ese país, así como subvenciones de multinacionales como Exxon y Philip Morris. Financia a su vez a fundaciones de todo el mundo, en especial en América Latina, donde apoyó la candidatura de Mauricio Macri en Argentina y la oposición a Nicolás Maduro en Venezuela.

La Red Atlas registra en su web un directorio con 487 socios en 94 países del mundo, en Especial en América y Europa. Entre ellos están las fundaciones españolas como FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales), Instituto Juan de Mariana, Objetivismo Internacional, Navarra Center for International Development, Centro Diego de Covarrubias, Institución Futuro y Fundación para el Avance de la Libertad.