El grave peligro de los golpes de calor en los más pequeños

Dr. Fernando CabañasJefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Quirónsalud San José

13 agosto, 2018

El verano trae a las familias la playa, las vacaciones, el tiempo libre para jugar…y las altas temperaturas, una circunstancia frente a la que hay que tomar precauciones si no queremos exponer a nuestros hijos a la posibilidad de que sufran un golpe de calor. Los bebés y los niños, sobre todo los más pequeños, son muy sensibles a sufrir daños por estar expuestos a las altas temperaturas sin cuidado, daños que pueden tener consecuencias muy graves si los que los padecen no son detectados y tratados a tiempo.

El golpe de calor se produce cuando, como consecuencia de los muchos grados centígrados del ambiente, la persona pierde líquido y es víctima de una deshidratación severa. Es decir, el cuerpo sufre importantes pérdidas de agua y tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración, produciéndose, como consecuencia, un aumento de la temperatura corporal.

Cuando el cuerpo alcanza una temperatura de más de 40 °C (durante periodos de 10 ó 15 minutos), estos mecanismos reguladores del calor quedan superados y entran en shock, produciéndose entonces, el temido golpe de calor.

Los síntomas más comunes son:
– Mareo.
– Dolor de cabeza.
– Visión borrosa.
– Irritabilidad e irratibilidad.
– Aumento de la temperatura y enrojecimiento de la piel.
– Náuseas y vómitos.
– Dificultad respiratoria.
– Taquicardia.

Son síntomas a los que los días en los que las temperaturas son especialmente elevadas hay que estar muy alerta porque los casos más graves ocurren cuando, aun estando con algún síntoma de alerta, no hemos tomado las medidas necesarias.

Ante la más mínima sospecha de que alguno de nuestros hijos ha sufrido o puede estar sufriendo un golpe de calor, debemos solicitar asistencia sanitaria de manera inmediata y tratar de bajar su temperatura corporal con medidas como beber agua, ventilar la zona donde se encuentre, retirarle de la exposición solar directa… En definitiva, alejarle de las fuentes de calor ambientales y tratar de aplicarle medidas termoreductoras.

¿Qué medidas podemos tomar para evitar un golpe de calor?

  1. No exponer a los niños demasiado tiempo al sol directo ni durante las horas centrales del día. Es aconsejable alternar sol y sombra y evitar directamente el sol desde las 12 a las 16 horas. Utilizar gorras, sombreros y sombrillas cuando se encuentren bajo su exposición directa.
  2. Nunca hay que dejarlos solos en el coche. Aún resulta sorprendente que esta siga siendo una de las causas más frecuentes de muerte causadas por golpes de calor siendo como son previsibles y evitables al 100%. En verano, con una temperatura exterior de 35º, el interior de un coche puede ser un horno a más de 60º.
  3. La ropa, mejor de algodón y de colores claros.
  4. Manténganlos hidratados durante todo el día. Deben beber más agua durante todo el día y de forma constante. Es un error esperar a que nos la pidan porque tienen sed, ya que esta sensación es ya un síntoma de alerta de nuestro organismo para indicarnos que la deshidratación ha comenzado.
  5. Especial cuidado los primeros días de las olas de calor repentinas, ya que el organismo necesita un período para acostumbrarse a la temperatura. Si de un día a otro aumenta rápidamente la temperatura del exterior, aumenta el riesgo padecer un golpe de calor.