Por qué el frío empeora la dermatitis atópica

Dra. Aránzazu PlazaEspecialista del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid

15 noviembre, 2018

Las personas que padecen dermatitis atópica lo saben bien: en invierno suelen empeorar los síntomas, aumentan los brotes y su intensidad. Y no es una mera impresión, sino que la propia naturaleza de este trastorno explica por qué ocurre.

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por sequedad cutánea y lesiones eccematosas muy pruriginosas, es decir, con mucho picor, que suele manifestarse en brotes periódicos. El picor intenso es el responsable principal del deterioro en la calidad de vida de estos pacientes.

Generalmente aparece en lactantes y niños con historia familiar de alergia (o atopia) como inicio de, lo que los alergólogos llamamos, ”la marcha atópica”, pues un porcentaje elevado de estos niños evolucionará a una alergia alimentaria (leche, huevo, etc.)  y a inhalantes (pólenes, ácaros, etcétera).

Se estima que la padecen el 20% de la población infantil de ciudades industrializadas. Normalmente evoluciona a la curación al llegar a la edad adulta aunque se ha establecido una afectación del 7% en este grupo de edad.

La dermatitis atópica es una enfermedad multifactorial donde están implicados factores genéticos y ambientales. Como factor genético relevante se ha identificado  una alteración en el gen de una proteína de la piel (Filagrina) fundamental en el desarrollo de la barrera cutánea, lo que conlleva a que la piel sea más porosa, pierda humedad y por tanto se reseque con facilidad.

Entre los factores ambientales que  pueden predisponer a la aparición de los brotes se encuentran las infecciones, el estrés, ropas (lanas, fibras…), detergentes y jabones, la  maceración de la piel por agua o sudoración excesiva y el ambiente seco.

Este último factor es precisamente el responsable del empeoramiento de la dermatitis atópica en invierno. Porque aunque podamos pensar que en invierno hay más humedad por la lluvia, lo cierto es que el ambiente es mucho más seco que en verano. Esto reduce la humedad de la piel que es el principal factor desencadenante de los brotes.

Tratar los síntomas

En la actualidad no existe una cura definitiva de la dermatitits atópica, por lo que los tratamientos van encaminados a reducir los episodios y los síntomas. Mantener la piel correctamente hidratada es el eje central de los cuidados personales de la enfermedad, aunque también existen diversos medicamentos de gran eficacia.

Es fundamental hidratar la piel al menos dos veces al día mediante el uso de cremas, preferiblemente grasas y sin perfume, para sellar la piel y reducir la pérdida de humedad. En la higiene personal son preferibles las duchas rápidas con agua tibia que los baños prolongados con agua muy caliente.

Elegir prendas cómodas y con tejidos naturales, lavar toda la ropa nueva antes de usarla y utilizar humidificadores en el hogar son otras medidas preventivas recomendables. Es muy importante además mantener las uñas bien cortadas y lisas. El picor es el principal síntoma incluso por la noche, y el rascado puede provocar heridas que se pueden infectar.

En cuanto al tratamiento médico básico disponemos de los corticoides  tópicos como primer escalón terapéutico. Para control del picor pueden emplearse antihitamínicos orales, de forma preferible por la noche y con efecto sedante para evitar el rascado nocturno.

Otros tratamientos empleados son los Inmunomoduladores tópicos (Tacrolimus y pimecrolimus) que se pueden usar solos o junto a corticoide tópicos (son preferibles para aplicar sobre eczemas de  cara y zona genital y Antibióticos (que pueden asociarse a la crema de corticoide) en caso de sobreinfección de los eczemas.

Estudios recientes demuestran que el  tratamiento complementario con probióticos resulta eficaz en la disminución  de la intensidad y duración de los brotes

En casos más severos de dermatitis atópicas puede ser necesaria la administración sistémica de corticoides o de otros fármacos inmunomoduladores potentes como ciclosporina azatioprina  y  biológicos  (dupilumab) en centro hospitalario.

Constancia y paciencia

No olvidemos que la dermatitis atópica es una enfermedad crónica que se prolonga durante años y para la que de momento no hay una cura definitiva, así que los pacientes deben ser constantes en los autocuidados y tomar conciencia de que tras un brote vendrá otro.

La buena noticia es que con un correcto seguimiento de las medidas preventivas y farmacológicas podemos sobrellevar bien la enfermedad, reducir sus brotes y minimizar los síntomas. Pero, insisto, con perseverancia y paciencia.