Mantener la alergia a raya en Navidades

Dra. Cristina Ortega CasanuevaCoordinadora de la Unidad de Alergia y Neumología Infantil del Hospital Quirónsalud San José de Madrid.

13 diciembre, 2018

Llegan las navidades. Bullicio, luces de colores, puestos callejeros donde puedes comprar figuritas para adornar la casa, gorros navideños y, en algunos tenderetes, las dulzuras más deliciosas que uno pueda imaginar. Todo es alegría y felicidad. Tratamos de dejar los problemas a un lado pero, ¿podemos hacer lo mismo con la alergia de nuestro hijo? ¿Podemos olvidarnos durante estas fiestas de ella? Pues lamentablemente no puedo deciros que la respuesta es sí… No la podemos dejar apartada a un lado, en el rincón de los enfados y los problemas.

La alergia en Navidad no se puede dejar a un lado, pero sí podemos controlarla y pasar unas fiestas maravillosas, felices y,sobre todo, seguras.

En estas fechas es típico que salgamos a comer a casa de familiares, de amigos, a restaurantes. O que compremos dulces o alimentos en puestos callejeros. Todo esto es divertido pero para aquellos padres que tienen que controlar alguna alergia alimentaria, hacerlo cuando los alérgenos están ocultos en los alimentos (huevo, leche, frutos secos, marisco…) puede llegar a ser una locura y, a veces, se convierte en un tema angustiante y que puede llegar a limitar las actividades en familia: “mejor no vamos o mejor no lo compramos no sea que le de alergia al niño”.

Todos los años la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) nos ofrece unos consejos para tener unas Navidades felices y seguras (http://www.seicap.es/guia-navidades-seguras-2016_41091.pdf) y evitar más de un susto. Lo primero es informar a la persona que se encarga de cocinar o preparar la comida qué alergia tiene el niño y qué alimentos no debe incluir en el menú. Por eso, es bueno recordarlo los días previos y adelantarnos a la compra, ya que esto nos permitirá estar alerta y poder leer los etiquetados con atención, de cara a identificar más fácilmente los posibles alérgenos que contengan los alimentos o los productos que tengáis pensados utilizar en estas fechas.

Respecto al menú, siempre es conveniente adaptarlo. Que todos los invitados coman lo mismo evitará los contactos accidentales con el alimento implicado. Ya se sabe que los niños a veces se cambian los platos, los cubiertos, etcétera. O simplemente, quieren probar “un poquito de todo”, y ése debe ser un riesgo a evitar.

El menú adaptado, además de minimizar riesgos, no hará que nuestro pequeño se sienta diferente por el hecho de tener una alergia alimentaria. Y, si a pesar de esto, se decide realizar un menú diferente y que contenga alimentos a los que el niño tiene alergia, se ha de tener un cuidado exquisito desde que se elabora el plato con el alimento implicado (en la cocina, usar menaje diferente y no contaminado con el alérgeno) hasta en la mesa

Una buena medida es evitar las fuentes para compartir, pero lo que también es muy eficaz es informar a nuestro niño (si es mayor y puede llegar a comprenderlo) qué alimentos no puede tomar. Los niños alérgicos son muy responsables y llevan de forma muy estricta no comer lo que se le dice. Casi todos tienen por costumbre preguntar si pueden tomar algo antes de llevárselo a la boca. Pero son niños. Y si los adultos podemos tener un despiste, los niños también. O incluso, ser inconscientes de que lo que están tomando lleva un alérgeno.

Asimismo, debemos evitar que los niños estén en la cocina mientras se está cocinando. Además de que se pueden quemar, cortar o sufrir algún pequeño accidente doméstico, el vapor de ciertos alimentos mientras se cocinan, como el humo  que sale al hacer las gambas a la plancha, el vapor de la cocción del pescado o del marisco, puede desencadenar una reacción alérgica al niño o una crisis de asma (tos, pitidos en el pecho, dificultad respiratoria).

Y llegada la hora de polvorones y turrones, se ha de prestar atención a los niños que los prueban por primera vez. Quizás han tenido algún contacto previo con el alérgeno y debutan con una reacción alérgica al tomar los dulces navideños. Y un consejo para aquellos niños que toleran sólo algunos frutos secos pero no todos: es preferible no innovar y ofrecerles los dulces que sabemos que toleran de forma segura.

Por último, si en lugar de comer en casa salimos a comer fuera de casa, no debemos olvidar la bolsita con la medicación del niño (antihistamínicos, corticoides orales, pluma precargada de adrenalina). Actuar rápido en caso de reacción alérgica es vital. Así que, con estos consejos, esperemos que paséis unas felices (y seguras) Navidades.