¡S.O.S.! Cuando la alopecia también es una realidad en 4 de cada 10 mujeres

Dra. Ángela Hermosa GelbardEspecialista en Dermatología del Hospital Quirónsalud San José de Madrid

11 abril, 2019

Si pensamos en alguien que está perdiendo el cabello lo primero que nos viene a la cabeza es un hombre pero, para desgracia de muchas mujeres, la alopecia también es una realidad para ellas. En líneas generales, las mujeres consultan más por alopecia que los hombres, probablemente por la preocupación por su apariencia física. Lamentablemente está más aceptado socialmente que un hombre se quede calvo, aunque cada vez es más frecuente que estos soliciten tratamiento.

En concreto, existen más de 200 tipos de problemas capilares, uno de los más frecuentes es la alopecia androgenética o ‘calvicie común’. Afecta a un 80% de los hombres, y al 40% de las mujeres en algún momento de la vida. Su frecuencia aumenta con la edad, y es que no podemos pretender tener el mismo pelo a los 15, que a los 60 años de edad.

Scausa es multifactorial, de manera que influyen sobre todo la genética y las causas hormonales, por lo que suele aumentar tanto su incidencia, como su intensidad, con la edad y, en el caso concreto de las mujeres, especialmente después de la menopausia o los postpartos, momentos de importante influencia hormonal.

Existen también otras enfermedades, como el Síndrome de ovario poliquístico, o la hiperplasia suprarrenal congénita, en las que, por un exceso de hormonas masculinas, la alopecia androgenética puede ser uno de los síntomas.

El caso es que cada persona tiene alrededor de 100.000-150.000 cabellos, y es normal que con el paso del tiempo se vaya perdiendo pelo.  Aunque no se note mucho, cada día se caen entre 50 y 100 cabellos, pero estos luego vuelven a crecer. Así, de cada 100 pelos que tenemos, siempre hay un 12-15% en fase de recambio, de manera que tardamos alrededor de 4 años en renovar completamente la cabellera, según precisa la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV).

Sin embargo, algunas personas sufren una caída mayor o tienen una disminución de la densidad capilar, clareándose el cuero cabelludo. En este tipo de alopecia, en la calvicie común, se produce una pérdida de la densidad capilar en zonas específicas del cuero cabelludo, en las cuales los folículos pilosos tienen más receptores de andrógenos (hormona masculina).

Aquí radica una de las diferencias entre la calvicie común de los hombres y de las mujeres: los hombres ven más afectadas la zona de las entradas y de la coronilla, mientras que en las mujeres la pérdida de densidad capilar suele ser más difusa. Esta pérdida de densidad capilar se debe a que el pelo se va haciendo progresivamente más fino, hasta que en estadios finales los folículos se hacen tan pequeños que el pelo llega a desaparecer.

A menudo este tipo de alopecia se asocia también a seborrea, es decir, a un exceso de sebo en el cuero cabelludo, lo que hace que el cabello tenga además un aspecto graso, o se ensucie más rápidamente de lo habitual.

¿QUÉ HACER CUANDO APARECE ESTE PROBLEMA?

Siempre, en caso de duda, hay que consultar con un experto, en este caso con un tricólogo que, para diagnosticar esta alopecia sólo necesitará conocer la historia clínica del paciente, así como realizar una exploración física del mismo. Sólo en algunas ocasiones es necesario también una analítica de sangre o una biopsia cutánea.

La alopecia androgenética es una alopecia que, en estadios iniciales e intermedios, es reversible, por lo que con un tratamiento médico adecuado se puede frenar e incluso recuperar. Eso sí, en estadios finales, cuando el folículo ha desaparecido o este ya no es funcional, la única solución es el trasplante capilar.

Con los tratamientos no sólo se mejora la densidad capilar de los pacientes, sino que también se logra aumentar su calidad de vida porque se recupera la autoestima y,  en ocasiones, a raíz del diagnóstico de una alopecia se llega al de otras patologías que no estaban diagnosticadas.

Entre los fármacos que se utilizan en el tratamiento de la alopecia femenina se encuentran principalmente el minoxidil, y aquellos fármacos que contienen sustancias que impiden la acción de las hormonas masculinas, como algunos tipos de anticonceptivos y medicamentos propiamente ‘antiandrógenos’.

Precisamente, uno de los tratamientos más novedosos a la hora de ayudar al paciente a superar esta calvicie común es la mesoterapia capilar con microinyecciones de ‘dutasteride’. Puede emplearse tanto en hombres como en mujeres y ayuda a engrosar el pelo. Para que sea un tratamiento indoloro se aplica bajo anestesia local, y se realiza en consulta en apenas media hora, ¡más fácil imposible!

En concreto, se realizan múltiples inyecciones en el cuero cabelludo, directamente a nivel de los folículos pilosos, de este fármaco antiandrógeno  (impide la acción de las hormonas masculinas). De esta manera, el medicamento llega en mayor concentración a la raíz del cabello, ejerciendo un efecto mayor que en otros tratamientos, y sin dejar marcas. A su vez, otra de sus ventajas es que no precisa de preparación inicial.

Otros medicamentos antiandrógenos se administran vía oral, como el acetato de ciporterona, la espironolactona o los inhibidores de la 5 alfa reductuctasa ( ‘finasteride’ y ‘dutasteride’).   Asimismo, otro de los tratamientos médicos empleados para mejorar la densidad capilar es el ‘minoxidil’, que clásicamente se ha utilizado por vía tópica, aunque desde hace poco tiempo se pueden emplear formulaciones que permiten tomarlo vía oral, lo cual a algunos pacientes les resulta más cómodo ya que, de esta manera, el pelo no se ensucia.

Hay que tener en cuenta que es importante ser constante con los tratamientos, y tener paciencia, puesto que suelen tardar una media de unos 6 meses en comenzar a hacer efecto, y son tratamientos a largo plazo. Deben administrarse de forma individualizada, analizando las necesidades de cada paciente, sus características, las patologías que presenta, y las posibles interacciones con otros medicamentos que tome para otras enfermedades, así como el estilo de vida de cada persona, sus preocupaciones y sus expectativas. ¡Todo influye en la pérdida de cabello!