El grave peligro de los golpes de calor

Dr. Agustín Fernández VillarJefe del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Sur en Alcorcón (Madrid)

11 julio, 2019

El verano trae consigo la playa, las vacaciones, el tiempo libre… y las altas temperaturas. De hecho, acabamos de pasar una fuerte ola de calor y seguramente no será la última, el mercurio estará alto durante al menos un par de meses en casi toda la Península. Una circunstancia frente a la que hay que tomar precauciones si no queremos exponernos a la posibilidad de sufrir un golpe de calor. Daños que pueden tener consecuencias muy graves si los que los padecen no son detectados y tratados a tiempo.

El golpe de calor se produce cuando, como consecuencia de los muchos grados centígrados del ambiente, la persona pierde líquido y es víctima de una deshidratación severa. Es decir, el cuerpo sufre importantes pérdidas de agua y tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración, produciéndose, como consecuencia, un aumento de la temperatura corporal.

Cuando el cuerpo alcanza una temperatura de más de 40 °C (durante periodos de 10 ó 15 minutos), estos mecanismos reguladores del calor quedan superados y entran en shock, produciéndose entonces, el temido golpe de calor.

Los síntomas más comunes son:

  • Mareo
  • Dolor de cabeza
  • Visión borrosa
  • Irritabilidad e irratibilidad
  • Aumento de la temperatura y enrojecimiento de la piel
  • Náuseas y vómitos
  • Dificultad respiratoria

Son síntomas a los que los días en los que las temperaturas son especialmente elevadas hay que estar muy alerta porque los casos más graves ocurren cuando, aun estando con algún síntoma de alerta, no hemos tomado las medidas necesarias.

Ante la más mínima sospecha de que alguien ha sufrido o puede estar sufriendo un golpe de calor, debemos solicitar asistencia sanitaria de manera inmediata y tratar de bajar su temperatura corporal con medidas como beber agua, ventilar la zona donde se encuentre, retirarle de la exposición solar directa…en definitiva, alejarle de las fuentes de calor ambientales y tratar de aplicarle medidas termoreductoras.

¿Qué medidas podemos tomar para evitar un golpe de calor?

  1. No exponernos demasiado tiempo al sol directo ni durante las horas centrales del día. Es aconsejable alternar sol y sombra y evitar directamente el sol desde las 12 a las 16 horas. Utilizar gorras, sombreros y sombrillas cuando nos encuentremos bajo su exposición directa.
  2. Nunca hay que dejar a una persona sola en el coche, especialmente a los niños. Aún resulta sorprendente que esta siga siendo una de las causas más frecuentes de muerte causadas por golpes de calor siendo como son previsibles y evitables al 100%. En verano, con una temperatura exterior de 35º, el interior de un coche puede ser un horno a más de 60º.
  3. La ropa, mejor de algodón y de colores claros.
  4. Mantenerse hidratado durante todo el día. Se debe beber más agua durante todo el día y de forma constante. Es un error esperar a tener sed, ya que esta sensación es ya un síntoma de alerta de nuestro organismo para indicarnos que la deshidratación ha comenzado.
  5. Especial cuidado los primeros días de las olas de calor repentinas, ya que el organismo necesita un período para acostumbrarse a la temperatura. Si de un día a otro aumenta rápidamente la temperatura del exterior, aumenta el riesgo padecer un golpe de calor.