Vuelta al cole: el material escolar también puede esconder alergias

Dra. Cristina Ortega CasanuevaCoordinadora de la Unidad de Alergia y Neumología Infantil del Hospital Quirónsalud San José de Madrid

12 septiembre, 2019

Esta semana los escolares de toda España comienzan la vuelta al cole tras tres meses de vacaciones. Toca organizar horarios y planificar bien la composición de la mochila, de ahí que muchos padres lleven ya semanas buscando los libros que tocan este curso y todo el material escolar con el que trabajarán sus pequeños. Un compañero de viaje aparentemente inofensivo que, sin embargo, puede esconder muchos alérgenos ocultos, más de los que uno podría pensar.

Algunos productos contienen derivados alérgenos alimentarios como proteínas de leche de vaca, lactosa, huevo, frutos secos como el cacahuete, cereales como el trigo, gluten, sésamo, legumbres, sulfitos, pescados o crustáceos. Así, explica esta experta, en las tizas por ejemplo hay caseína, una proteína presente en la leche; algunas ceras contienen grasa de cerdo, y hay témperas que contienen soja, legumbres e incluso sirope de cereales.

Pero la cosa no queda ahí. Muchos rotuladores o pinturas de color rojo, que también son usadas por los escolares y en ocasiones profesores a la hora de corregir, tienen como alérgeno oculto el colorante E-120. También llamado carmín, ácido carmínico o extracto de cochinilla, se obtiene por trituración de los cuerpos desecados de las hembras del escarabajo Dactylopius Coccus. Y como curiosidad, para conseguir un kilo de pigmento son necesarios ¡160.000 escarabajos!

Además de en material escolar, también se utiliza como aditivo alimentario y se puede encontrar en las golosinas con sabor a fresa, el jamón cocido y otros muchos alimentos.  Y también como excipiente farmacéutico y en la composición de numerosos cosméticos, como los lápices de labios por ejemplo.

Ante estos casos, la mejor prevención es identificar estos compuestos y, en caso de que provoquen alguna reacción, buscar alternativas. Evita la ocasión, y evitarás el peligro. La lectura del etiquetado es siempre necesaria, y también es aconsejable informar a los profesores de cuál es exactamente la alergia del niño y qué tratamiento se le debe administrar en caso de reacción.

De igual modo, los alérgenos pueden estar ocultos en algo tan sencillo como unas pinturas o unas pegatinas, y los niños se las llevan a la boca, las agarran, se pintan por la cara, se pegan las pegatinas en las manos… por eso, igual que leéis con cuidado el etiquetado de los alimentosantes de comprar el material escolar, echadle también un vistazo a los componentes. El objetivo es disfrutar del material escolar sin riesgos y convertirlo en un aliado para obtener buenos resultados al final de curso.