La alergia al polen no descansa, conoce su tratamiento

Dra. Elena SierraServicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid

3 octubre, 2019

En Medicina, tan importante como dar un diagnóstico certero, es elegir y pautar el tratamiento correcto. Lo complicado de ser médico es que resulta muy complicado establecer un tratamiento general de una misma patología para distintos pacientes porque normalmente son muchas las variables que influyen y en nuestra especialidad, aún más.

Por todo ello, es imposible explicar en este post detalladamente el tratamiento completo de la alergia al polen pero sí que vamos a intentar que lo más básico y general quede lo más claro posible.

Tenemos un paciente en la consulta al que hemos diagnosticado de alergia a pólenes ambientales ¿y ahora qué?

El tratamiento de la polinosis está basado en tres pilares básicos:

Desalergenización, es decir, evitación del alérgeno o alérgenos. Es la medida ideal y la que nos garantiza al 100% no tener síntomas alérgicos pero hablando de evitar uno o varios pólenes, nos encontramos en una tarea bastante imposible de conseguir. ¿Nos metemos en una burbuja que nos aísle durante las épocas de polinización? Va a ser muy complicado así que al menos, en consulta siempre es importante explicarles a los pacientes unas medidas generales que tienen que conocer, que nos pueden ayudar a exponernos a menos cantidad de polen. Algunas de ellas son:

  • Conocer la planta productora del polen y su época de polinización.
  • Mantener las ventanas cerradas del domicilio por la noche. Ventilar la casa a mediodía (menos emisión de pólenes a la atmósfera).
  • Empleo de aire acondicionado con filtros especiales.
  • Evitar actividades al aire libre en los períodos de 5-10h (emisión de pólenes) y de 19-22h (descenso de pólenes desde la atmósfera).
  • Viajar en coche con las ventanillas cerradas. Empleo de aire acondicionado con filtro.
  • Permanecer el mayor tiempo posible en el domicilio durante los períodos de máxima polinización, especialmente en días ventosos y tras tormentas.
  • Evitar secar la ropa al aire libre.
  • Empleo de gafas de sol y, si síntomas muy intenso incluso empleo de mascarillas.
  • Tomarse las vacaciones durante el período álgido de polinización, eligiendo zonas con niveles bajos de pólenes (la playa).
  • Evitar cortar el césped y tumbarse sobre él.
  • Tomar la medicación prescrita.
  • Seguir la información sobre recuentos de pólenes.

Tratamiento sintomático, que consiste en administrar distintos medicamentos para intentar hacer desaparecer o, al menos disminuir la frecuencia e intensidad de los síntomas de alergia. Según los síntomas de cada paciente, el alergólogo decidirá pautar uno o varios medicamentos. Sin detenerme mucho, decir que los medicamentos más utilizados para tratar los síntomas rinoconjuntivales o cutáneos son los antihistamínicos y corticoides (en pastillas, en gotas, en sprays, en cremas). Se decidirá de forma individual según la clínica que refiera cada paciente) y para tratar los síntomas asmáticos son los broncodilatadores (el famoso ‘ventolín’, entre otros) y corticoides inhalados entre otros.

Muchas veces, en la consulta los pacientes nos dicen que como no saben a qué polen son alérgicos no han querido tomar ningún antihistamínico, aún prescritos por sus médicos es decir, piensan que hay un antihistamínico u otros medicamentos específicos para cada polen y nada más lejos de la realidad. Con el tratamiento sintomático, es decir, cuando recetamos medicamentos, controlamos el síntoma (picor, ahogo, estornudo, etcétera) pero nunca la causa de los síntomas y mucho menos si es por olivo, gramíneas o arizónica. Para eso tenemos la inmunoterapia, que pasaremos a explicar en breve.

Otra duda que también quiero aclarar: la pastilla de la alergia. Muchos pacientes vienen convencidos de que como sus síntomas han mejorado con el antihistamínico (pastilla de la alergia) lo que ellos tienen es alergia sí o sí y me temo que otra vez, nada más lejos de la realidad. El antihistamínico controla el síntoma pero no la causa. Ponemos un ejemplo: hay personas que tienen mocos y estornudos por alergia y otros por un simple catarro. En ambos casos, el antihistamínico mejorará los síntomas.

Inmunoterapia, es decir, la vacuna de alergia. Consiste en administrar de forma repetida un extracto alergénico (uno o varios pólenes en este caso), a dosis crecientes hasta la llamada dosis de mantenimiento, para conseguir inducir tolerancia al mismo y evitar síntomas ante posteriores exposiciones. Se trata del único tratamiento curativo de la alergia, ya que es el único que puede modificar el curso natural de las enfermedades alérgicas, induciendo tolerancia así como también se ha demostrado que impide el desarrollo de asma en pacientes con rinitis alérgica.

Se trata de un tratamiento que se elige en función de los resultados de los test cutáneos y analíticos realizados al paciente, que debe ser recetado siempre por un Especialista en Alergología y administrado siempre bajo supervisión médica en Unidades de Inmunoterapia (con personal entrenado en subsanar cualquier posible reacción tras la administración de la vacuna). Este tratamiento por tanto sí es individual para cada paciente y para ello sí es necesario saber el patrón de sensibilización de cada paciente. No podemos pautar una vacuna con olivo si el paciente no es alérgico a este polen por ejemplo. Existen distintas vías y pautas de administración, por lo que cada alergólogo decidirá la mejor para cada paciente siempre consensuando con él.