Por qué practicar el piel con piel tras el parto

Rocío VicenteEnfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales y Pediátricos del Hospital Quirónsalud Valencia

7 noviembre, 2019

La Academia Americana de Pediatría recuerda cómo nació el método canguro o de contacto piel con piel tras el parto. Fue desarrollado en América del Sur como una forma de mantener calientes a los bebés prematuros, y así poder darles de alta antes, ante una situación de saturación en los hospitales de la zona. A las madres se les enseñaba a sostener a sus bebés prematuros vestidos sólo con un pañal y dentro de sus ropajes, con el objetivo de mantener el contacto piel con piel.

Y es que si lo pensamos bien, el contacto estrecho entre la madre y su bebé recién nacido es un rasgo de la especie humana, somos mamíferos, es algo natural. De hecho, el mantenimiento del medio materno después del nacimiento es necesario para suscitar las conductas innatas del neonato y de la madre, que en realidad conducen a la supervivencia.

Son tantos los beneficios que aporta que por eso se trata de una práctica que ya se aplica en prácticamente todos los alumbramientos del mundo, y no sólo en el caso de los bebés prematuros, como para un principio se ideó esta ‘técnica’.

Así, si la madre y el bebé están sanos, independientemente del tipo de parto que hayan tenido, es importante que el recién nacido sea colocado encima de su madre inmediatamente tras el nacimiento, en estrecho contacto piel con piel, sin interrupciones, ni interferencias, al menos hasta que el bebé haya hecho la primera toma de pecho, e idealmente durante todo el tiempo que madre a hijo deseen.

Está comprobado científicamente que tiene amplios beneficios para ambos y por ello organizaciones de salud nacionales e internacionales recomiendan la realización del contacto piel con piel precoz tras el expulsivo, siempre que las condiciones de madre e hijo así lo permitan, tal y como afirma la Asociación Española de Pediatría. Al mismo tiempo, esta recomendación también está recogida en las Guías de Práctica Clínica sobre atención del parto normal, y de lactancia materna del Ministerio de Sanidad.

El caso es que en las dos primeras horas después del nacimiento, el recién nacido se encuentra en alerta tranquila, en el llamado ‘periodo sensitivo’, provocado por la descarga de noradrenalina durante el parto, que facilita el reconocimiento temprano del olor materno, por ejemplo.

En concreto, el recién nacido tienen unas capacidades innatas que, si se le deja, pone en marcha tras el nacimiento. Puesto boca abajo sobre el abdomen de su madre, gracias a sus sentidos (sobre todo al tacto y al olfato), y a sus reflejos, es capaz de llegar por sí sólo al pecho materno. “Irá reptando hasta él, lo olerá, lo tocará con las manos, y posteriormente con la boca. Será capaz de agarrarse al pecho espontáneamente con la boca totalmente abierta, abarcando el pezón y gran parte de la areola”, explica la Asociación Española de Pediatría.

El contacto piel con piel no sólo es importante para una buena instauración de la lactancia, sino que también ayuda al recién nacido a adaptarse mejor a la vida extrauterina, además de a  establecer un  vínculo afectivo con su madre. Por todo ello, el contacto precoz se debe fomentar en todos los recién nacidos independientemente del tipo de alimentación que vayan a recibir posteriormente, según las recomendaciones sobre la materia.

BENEFICIOS MÁS QUE DEMOSTRADOS

Con todo ello, podemos enumerar los siguientes beneficios que aporta el piel con piel entre la madre (o padre, o familiar) con el recién nacido:

1.- Permite una adecuada transición del recién nacido favoreciendo la adaptación

fisiológica a la vida extrauterina con rápida mejoría de la oxigenación, regulación de su temperatura corporal, y disminución del gasto energético. Mejora las constantes vitales. El recién nacido pierde menos temperatura, su frecuencia cardíaca se normaliza antes al seguir escuchando el latido de tu corazón, y el nivel de azúcar se regula.

2.-Confiere una mayor posibilidad de éxito de la lactancia materna.

3.-Aumenta el nivel de oxitocina con efecto antiestrés en la madre, y mejora de la

contractilidad uterina y la eyección de calostro.

4.-Mejora el vínculo afectivo entre la madre y el hijo. Facilita el desarrollo de un comportamiento de protección y un sentimiento de capacidad de la madre para cuidar de su hijo.

5.- Es favorable para su desarrollo neurológico, psicológico y sobretodo emocional, ya que se crea un vínculo irrompible.

6.- El bebé está más tranquilo y seguro.

En el caso de que la madre no esté en condiciones físicas o vitales, por ejemplo tras una cesárea, el contacto piel con piel puede realizarse con la pareja  o con otro familiar. “Es vital para el bebé y necesario a nivel emocional para los padres.

En el caso de que el niño haya sido separado de la madre por cualquier motivo, una vez solucionado el problema que motivó la separación de ambos, el bebé debe ser colocado sobre la madre siguiendo esta práctica del piel con piel tan pronto como sea posible.

Además, si tu idea es dar el biberón a tu hijo, el contacto piel con piel también es útil puesto que se establece el mismo vínculo y tu bebé se va a sentir muy feliz.