VPH, el virus causante del segundo cáncer ginecológico más frecuente en la mujer joven

Dr. José Antonio Vargas LazcanoJefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia de los Hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla e Infanta Luisa de Sevilla

10 julio, 2020

La relación existente entre el Virus del Papiloma Humano (VPH ) y el cáncer de cuello uterino (CCU), el segundo cáncer ginecológico más frecuente en la mujer joven, ha quedado completamente establecida a través de publicaciones científicas durante los últimos 30 años.

Según asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS), el VPH es además, y ni más ni menos, que el responsable de la enfermedad de transmisión sexual más frecuente que existe hoy en día a nivel mundial. En concreto, hay varios VPH, de los que al menos 14 son oncógenicos (también conocidos como de alto riesgo).

Concretamente, la OMS precisa que el cáncer cervicouterino es causado por la infección por determinados tipos de VPH transmitidos por vía sexual (su principal vía de transmisión). Dos tipos de VPH (16 y 18) son los causantes del 70% de los CCU y de las lesiones precancerosas del cuello del útero. Además, hay datos que relacionan los VPH con cánceres del ano, vulva, vagina, orofaringe y pene.

En total, se estiman que el VPH es responsable de aproximadamente un 5% de todos los tumores malignos humanos. No obstante, en el caso del cáncer de cuello de útero la mayor parte de casos son curables si se diagnostican en estadios tempranos y, para ello, la vacunación ha demostrado ser el método más eficaz para evitar la infección por este virus, y por tanto, para salvar vidas (prevención primaria).

¿Quién puede vacunarse hoy día? De acuerdo con las directrices de la OMS, la prevención primaria comienza con la vacunación de las niñas de 9 a 14 años, antes de que inicien su vida sexual, ya que se ha demostrado como la medida de salud pública más costo-eficaz contra el cáncer de cuello de útero. Aunque la vacuna sigue siendo eficaz en mujeres adultas y en los varones.

En la actualidad hay tres vacunas que protegen contra los VPH 16 y 18, causantes del 70% de los casos de CCU, como mínimo. Una de ellas cubre los serotipos de VPH 16 y 18, otra los serotipos 6, 11 (ambos responsables de las verrugas o condilomas) 16 y 18 y la más reciente que cubre frente a 6,11,16,18,31,33,45,52 y 58. Alcanzando esta última actividad frente a casi el 90 % de los canceres de cuello uterino. Los resultados de los ensayos clínicos y de la vigilancia posterior a la comercialización han demostrado que las vacunas anti-VPH son muy seguras y muy eficaces para prevenir las infecciones por VPH.

Las vacunas alcanzan su máxima eficacia si se administran antes de la exposición a los VPH, por eso la OMS recomienda vacunar a las niñas entre los 9 y los 14 años, cuando la mayoría de ellas todavía no han iniciado su actividad sexual. Además, la institución precisa que estas vacunas no sirven para tratar las infecciones por VPH, ni las enfermedades asociadas ya desarrolladas, como las lesiones precancerosas o el cáncer.

En este punto, hay que señalar la importancia de informar a la población sobre el riesgo de infección por VPH y la posibilidad de prevenirlo. Las vacunas existentes en la actualidad son efectivas hasta en el 90% de los casos, por lo que se recomienda vacunar a las niñas durante el calendario vacunal, y en caso de no haberlo hecho entonces, en la edad adulta, ampliando la recomendación a los niños y jóvenes varones, aun habiéndose iniciado las relaciones sexuales.

 

¿CÓMO UNA INFECCIÓN PUEDE DAR LUGAR A CÁNCER?

Aunque la mayoría de las infecciones por VPH se controlan por sí mismas, y la mayor parte de las lesiones precancerosas se resuelven de forma espontánea, todas las mujeres corren el riesgo de que las infecciones por VPH se cronifiquen y las lesiones precancerosas evolucionen hacia el CCU invasivo.

En mujeres con un sistema inmunitario normal el CCU tarda de 15 a 20 años en desarrollarse, pero en mujeres con un sistema inmunitario debilitado, como las infectadas por VIH no tratadas, este tiempo se reduce sustancialmente.

Los diagnósticos de cáncer invasivo de cérvix en Europa Occidental suponen al año alrededor de 33.000 casos, en España 2.500. El cáncer de cérvix invasivo tiene como causa necesaria la infección por VPH, aunque la enfermedad tiene una larga fase de enfermedad preinvasiva que nos permite su prevención efectiva.

Son más frecuentes los casos de enfermedad preinvasiva, las denominadas ‘neoplasias cervicales intraepiteliales’ (CIN, SIL, displasias), que se tratan en unidades especializadas de patología cervical, y que gracias a su detección y tratamiento precoz se evita el desarrollo de infinidad de cánceres invasivos en nuestro medio desarrollado.

El cáncer de cérvix es el segundo cáncer ginecológico en frecuencia de la mujer tras el de mama. Se da la circunstancia de que de los aproximadamente 500.000 casos anuales que se diagnostican en el mundo, el 80-85 % se concentran en países subdesarrollados, según comenta el ginecólogo y obstetra.

Por tanto, es relativamente poco frecuente en los países desarrollados, gracias al funcionamiento de las medidas preventivas a las que se someten las mujeres, como las revisiones ginecológicas con citologías ginecológicas y pruebas de detección de la infección VPH periódicas, desarrolladas mediante programas de cribado oportunistas o poblacionales.