Lo que debo saber si una infección urinaria se repite

Dra. Leticia López MartínEspecialista del Servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

7 enero, 2021

La cistitis es una afección muy común que afecta, posiblemente, a todas las mujeres en algún momento de su vida, y en algunas de manera repetida. La cistitis no complicada ocurre en el 50-80% de las mujeres, y en un 25% se repite. En este segundo grupo, la probabilidad de que se convierta en recurrente también es elevada y además va aumentando con la edad. Por tanto, las infecciones de orina en general, y las recurrentes en particular, aunque no suelen tener consecuencias graves para la salud, constituyen una auténtica pesadilla para el bienestar de millones de mujeres.

Se considera que una mujer sufre infecciones de orina de repetición o recurrentes cuando ha tenido tres o más episodios en un año, o dos en los últimos seis meses.
La recurrencia puede deberse a una reinfección o a una recaída. En la reinfección cada cistitis se resuelve antes de que aparezca la siguiente, y si reaparece suele estar ocasionada por un microorganismo (bacteria) diferente al del primer episodio. Sin embargo, la recaída (o recidiva) está producida por la misma bacteria que provocó la cistitis inicial. En estos casos la presencia de bacterias puede persistir durante el tiempo en que pensamos que hemos curado la infección, o reaparecer en las 2 semanas siguientes de haber finalizado el tratamiento.

Te has preguntado alguna vez ¿Pero por qué algunas mujeres sufren infecciones urinarias de repetición y otras no? La mayoría de las recurrencias (78%) son causadas por una bacteria que seguro conoces, Escherichia coli (E.coli). Aunque supongamos que va a ser E. coli siempre debe hacerse un cultivo de esa orina, porque a veces, y en estos casos de recurrencias, puede aparecer otra bacteria. Por ser la cistitis un cuadro común la inercia es a tomar un antibiótico conocido sin testificar un cultivo de orina previo.

Hay que saber que muy rara vez existen anormalidades anatómicas o funcionales del aparato urinario, como responsables de la recurrencia, por lo que habitualmente no es necesario ir a su búsqueda. Salvo cuando tenemos la clara sospecha de que la cistitis pueda ir acompañando a cálculos renales, mal vaciamiento de la vejiga, cuadros de obstrucción urinaria, cistitis intersticial o cáncer del aparato urinario, no es necesario realizar una evaluación urológica exhaustiva, como es una cistoscopia o estudios de diagnóstico por la imagen.

Ya conocemos que el hecho de ser mujer es un factor favorecedor de la infección de orina por razones de la anatomía del periné. La uretra femenina tiene una corta longitud, entre 3 y 5 centímetros, mucho menor que la del varón, lo que facilita la entrada de microorganismos (bacterias) a la vejiga, a través de la uretra, con mucha más facilidad. Recordad que éstos están situados en la zona genital y perianal, y que proviene del aparato digestivo.

Las relaciones sexuales en las mujeres son un elemento favorecedor de la infección urinaria, no por la propia actividad sexual en sí, sino porque el masaje uretral, favorecido en el coito, puede facilitar la ascensión de bacterias hasta la vejiga. Las mujeres sexualmente activas son por tanto mucho más proclives a padecerlas. El riesgo aumenta con la frecuencia y con los repetidos cambios de pareja. Hay mujeres que lo asocian con la aparición de una nueva pareja en sus vidas. Algunos espermicidas y diafragmas vaginales producen alteración del pH vaginal, pudiendo favorecer la infección de orina.

Otros factores importantes para esta molesta afección son los cambios hormonales propios de la menstruación, el embarazo, el parto, el puerperio, la menopausia o el envejecimiento. En cualquiera de estos momentos se puede desencadenar una cistitis por alteraciones en el pH vaginal. En estas circunstancias la microbiota vaginal, es decir la población de lactobacilos, nuestras «bacterias amigas» (bacterias buenas y habituales de la vagina), podrían verse modificadas e inhabilitadas para nuestra defensa frente a otras bacterias provenientes de otros lugares como son las que habitan en el intestino (enterobacterias).

La cistitis recurrente o recidivada podría ir asociada a la incontinencia urinaria, no por la entidad en si que son independientes si no por el uso de absorbentes. También puede ir asociada a la presencia de prolapso de órganos pélvicos (POP), como por ejemplo el cistocele o vejiga caída como suele conocerse. El POP, del que hablaremos en otro post, puede impedir el vaciado completo de la vejiga durante la micción. Este residuo de orina constante favorece el crecimiento bacteriano.

Una inadecuada higiene íntima, tanto por exceso como por defecto, así como el uso de ciertos productos de uso genital como algunos jabones, desodorantes vaginales, cremas… pueden favorecer una infección de orina por alteración del pH de la zona. También se aumenta la probabilidad de padecer infección urinaria repetida si no se tiene un buen hábito de limpieza tras la defecación.

Debemos de transmitir que, aun conociendo mucho, hay veces, que no se encuentran claros motivos para esta recurrencia. Se sabe que ciertos factores genéticos pueden estar influyendo de manera innata en muchas mujeres. De hecho, es bastante habitual que una mujer que tiene infección urinaria repetida relate como también sus hermanas, su madre, sus primas… las padecen con mucha frecuencia. Hoy se conoce que las personas con el grupo sanguíneo B (grupo B y AB) tienen mayor susceptibilidad a las infecciones urinarias por enterobacterias gram negativas, como lo es E. coli, más que aquellas otras mujeres de grupos sanguíneos A y O.

También queremos que todos hagamos una reflexión sobre el uso y abuso de antibióticos, que para muchas afecciones utilizamos. También por esta razón se puede favorecer la aparición de una infección de orina recurrente. Atención por tanto a un tratamiento antibiótico incorrecto, a una pauta demasiado corta, o inadecuada, que también puede alterar la microbiota intestinal.

Como ya hemos comentado recordad como ciertos trastornos digestivos, como puede ser el colon irritable, una diverticulitis, la colitis ulcerosa, un estreñimiento pertinaz, etc, que pueden cursar con crisis de diarrea-estreñimiento, están muy relacionados con la persistencia o recurrencia de la infección urinaria.

Tened presente que no siempre estamos sanos. Que determinados estados de salud comprometidos como la diabetes, enfermedades crónicas, degenerativas, estados de inmunodepresión, de quimioterapia, cirugías pélvicas (extirpación de tumores ginecológicos o digestivos), tratamientos ionizantes (radioterapia), pueden favorecer la repetición de cuadros de infección urinaria.

Y por último hay que saber que personas que han estado ingresadas en hospitales, conectadas a una sonda o un catéter urinario, es frecuente que puedan padecer infecciones de orina. Es muy común que estas personas padezcan cuadros repetidos, más aún si son personas mayores, si son ancianos, y mucho más si están institucionalizados (que viven en residencias). En estos casos hay que saber que la infección urinaria se contempla de manera diferente.