Consejos para cuidar de la voz, el bien más preciado de los profesores, y que se fuerza con el uso de las mascarillas

Por la doctora Ana Nasarre Álvaro Gracia y Aitor Belandia VelliscaEspecialista del Servicio de Rehabilitación de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid) y logopeda del Servicio de Rehabilitación del citado hospital

19 enero, 2022

Según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL), tres de cada cuatro profesores sufrirán algún problema de voz en su carrera docente. Aunque el uso de la voz depende del comportamiento de los alumnos, a esto se suma que ahora, con la Covid-19, las ventanas deben estar abiertas durante las horas lectivas, y además empleamos las mascarillas que, en algunos casos, favorecen un volumen de la voz más alto de lo habitual para lograr ser entendidos.

Consejos para cuidar de la voz, el bien más preciado de los profesores, y que se fuerza con el uso de las mascarillas

La principal herramienta de los docentes es la voz. Sin embargo, en muchas ocasiones desarrollan su trabajo en condiciones técnicas o laborales no completamente adecuadas, lo que puede provocar, o favorecer, patologías como los nódulos vocales, que surgen de la sobrecarga vocal crónica, así como desarrollar disfonías.

De hecho, esta situación se ha visto empeorada durante la pandemia, ya que, aunque las mascarillas han evitado muchos catarros y laringitis, su uso ha incrementado las sobrecargas vocales y, por tanto, las consultas a logopedas y técnicos de Rehabilitación vocal.

Cabe recordar que el contexto idóneo para la salud vocal de los profesores pasa por desarrollar su labor profesional en un aula con ruido ambiental reducido, una temperatura de aproximadamente 22 grados, entre un 40 y un 60 por ciento de humedad ambiental, y la menor cantidad de polvo posible.

Pautas de higiene vocal para los docentes

Para que los profesores cuiden su voz en el día a día es preciso controlar los factores que son fundamentales a la hora de mantener una correcta pauta de higiene vocal, ya que son las que dependen únicamente del docente. Estos son:

  • No fumar
  • Mantener una buena hidratación
  • Realizar reposo vocal
  • Evitar carraspear
  • No gritar
  • Vigilar el uso de la voz en ambientes ruidosos
  • No susurrar
  • Cuidar las horas de sueño

Así, en cuanto a las medidas de higiene vocal que debe seguir un docente se debe evitar fumar, pues las sustancias tóxicas del humo son irritantes de la mucosa que recubre las cuerdas vocales y de todas las estructuras del aparato fonador, así como el consumo de caramelos mentolados, ya que el mentol es una sustancia astringente que provoca deshidratación de la mucosa faríngea. Además, hay que hidratarse a lo largo del día bebiendo aproximadamente 2 litros de agua, realizar reposo vocal durante la jornada y tratar de no gritar, susurrar o carraspear.

Carraspear es un movimiento brusco de la laringe que implica golpes repetidos en ella y en las cuerdas vocales. La tos (que también implica un movimiento brusco de la laringe), a diferencia del carraspeo, es un movimiento reflejo del cuerpo que sirve de defensa ante cuerpos extraños que pueden penetrar en el aparato respiratorio. Pero el carraspeo no tiene esa función defensiva y generalmente es un movimiento voluntario. Si somos conscientes del daño que puede causar en las cuerdas vocales podremos inhibirlo.

También se recomienda coger aire antes de hablar intentando no agotarlo, articular lo más claro posible, y tratar de realizar el mínimo esfuerzo fonatorio, sin tensión ni esfuerzo. Para facilitar este punto una buena idea es hacer uso de amplificadores portátiles de voz.

Un uso adecuado del sistema fonador

En este contexto, y dado que en el aula el profesor tiene que dirigirse a un número elevado de personas y, además, atraer su atención utilizando su voz de forma similar a los actores de teatro o los oradores, para que esta no se dañe, lo ideal es usar adecuadamente todo el sistema fonador, y de ese modo conseguir una voz más eficiente con un menor esfuerzo.

La voz proyectada o impostada debe tener un volumen adecuado para que los oyentes puedan escucharla. Y para conseguir ese volumen sin repercutir en esfuerzo o tensión en las cuerdas vocales es necesario utilizar una postura de hombros, cuello y espalda adecuada, un patrón respiratorio diafragmático o costodiafragmático, así como usar correctamente los órganos articuladores del habla (labios, lengua, mandíbula…).

Existen diferentes ejercicios para trabajar todos estos aspectos, algunos de forma independiente y otros de forma conjunta. Lo importante es llegar a automatizarlos de tal forma que, al hablar, los realicemos sin darnos cuenta.

Con una rutina diaria esta tarea será más fácil de realizar y de recordar. Podemos hacer los ejercicios mientras preparamos el desayuno, hacemos la cama, nos duchamos (el vapor de agua ayuda a mantener hidratada la laringe); en el trayecto al trabajo si vamos en coche, antes de que entren los alumnos a clase...