Mareos, visión borrosa, sudoración, bajada de tensión de repente...puede que estés en la antesala de un síncope vasovagal: aprende a identificarlo

Dr. José NietoJefe de Cardiología de Quirónsalud Murcia

24 noviembre, 2022

Mareos, visión borrosa, sudoración, bajada de tensión de repente...puede que estés en la antesala de un síncope vasovagal: aprende a identificarloEn más de una ocasión seguro que has sido testigo de un desmayo o mareo fortuito de una persona sin causa aparente. Te puedes desmayar al ver sangre de repente, o simplemente porque te empiezas a encontrar mal, a marearte, la cabeza te da vueltas, sientes calor o te baja la tensión de repente. Esto puede ser debido a un síncope vasovagal. No hay que alarmarse, porque son “inofensivos” y generalmente no requieren tratamiento, pero nunca está de más consultar con un especialista por qué pueden tener lugar.

Esto es debido a una respuesta aumentada del sistema nervioso autónomo encargado del control de la frecuencia cardiaca y de la tensión arterial, en respuesta a determinados estímulos. Sus síntomas más frecuentes: los mareos y las bajadas de tensión repentinas, principalmente. Puedes sentir que tu piel está pálida, que te sientes aturdido o con sudores fríos o una sensación de calor imparable.

Por qué se produce

Concretamente, se trata de un síndrome clínico caracterizado por una pérdida de conocimiento transitoria, autolimitada, causado por un periodo de flujo cerebral disminuido y generalmente como consecuencia de una caída abrupta de la presión arterial.

En el caso del síncope vasovagal, esto es debido a una respuesta refleja del organismo, que produce una vasodilatación y/o bradicardias excesivas, que conducen a una hipotensión sistémica y a una disminución de la perfusión cerebral. En ocasiones, no tiene un factor desencadenante claramente identificable, pero entre los desencadenantes más comunes se encuentran:

  • Estar de pie durante largos periodos.
  • La visión de sangre o someterse a extracción sanguínea.
  • El dolor intenso.
  • Estar expuestos a una fuente de calor.

Síntomas típicos

En un síncope vasovagal la disminución del flujo cerebral es típicamente breve, de pocos segundos, de forma que estos cuadros suelen resolverse en pocos minutos. Los síntomas acompañantes del síncope vasovagal, como son las náuseas, palidez o sudoración, en ocasiones pueden durar algo más de tiempo (a veces hasta horas).

Durante este periodo, si te incorporas demasiado pronto puedes presentar un nuevo episodio sincopal. De ahí que durante la recuperación sea importante ser cauto e ir poco a poco, en función de las posibilidades de cada paciente.

Cómo actuar ante un mareo o desmayo por síncope

En última instancia es fundamental saber cómo actuar si nos encontramos ante un cuadro de estas características. Hay que saber que los cuadros sincopales, en ocasiones, van precedidos de síntomas prodrómicos, como una sensación de calor, náuseas, mareo o visión borrosa y sudoración; aspectos que van a permitir prepararnos y adquirir una posición de seguridad, sentándonos o mejor tumbándonos en el suelo, y elevando las piernas para así prevenir la aparición del episodio o, llegado el caso, evitar golpearnos.

Si podemos, existe una serie de maniobras para contrarrestar la disminución de la presión arterial mediante ejercicios isométricos de piernas o brazos, encaminados a aumentar el retorno venoso e intentar compensar la bajada de tensión arterial (como cruzar y tensar los músculos de las piernas o el "handgrip").

2 de cada 10 personas lo presentan una vez en su vida

Suele presentarse en personas jóvenes y sanas, y ligeramente más en mujeres, presentando un pico de mayor incidencia al final de la adolescencia, pero también a partir de los 70 años, siendo una entidad de gran prevalencia, pues hasta un 20% de la población lo presentará a lo largo de su vida.

Sobre sus posibles repercusiones y complicaciones en el largo plazo, hay que tener en cuenta que estos episodios pueden ser frecuentes, por lo que es habitual que persista cierto temor a que se puedan repetir o a que ocurra algo grave. Por eso es importante explicar la naturaleza benigna del cuadro y tranquilizar al paciente y a las familias, así como explicar las medidas a adoptar en caso de detectar una posible recurrencia. Y siempre, ante la duda, hay que consultar con un especialista.

Así, la gravedad del síncope dependerá de la causa que lo desencadena. En el caso concreto del síncope vasovagal, que suele ocurrir en personas jóvenes y sanas, el pronóstico es excelente y normalmente con baja probabilidad de recurrencias. Ahora bien, si se trata de algo frecuente, recomendamos acudir al médico especialista en Cardiología.

Otros casos de síncopes más graves pueden ocurrir en personas con ciertos tipos de cardiopatías como consecuencia de estadíos avanzados o de complicaciones de las mismas. Por ello es de gran importancia siempre descartar la existencia de cuadros de otra naturaleza distinta a la vasovagal o refleja y consultar con un especialista en la materia.