Fragmento de la ilustración realizada por Ilu Ros para la versión en papel de este especial Fragmento de la ilustración realizada por Ilu Ros para la versión en papel de este especial

Pensaba que me pondría enferma de tanto llorar

El poema 'Pensaba que me pondría enferma de tanto llorar' pertenece al libro 'Tempestad en víspera de viernes', que será publicado por Lumen en junio de 2020.

Lara MorenoEscritora

5 marzo 2020

Pensaba que me pondría enferma de tanto llorar

Intentaba calcular si había llorado tan seguido tan ronco tan cuchillo el mar caliente el mar muerto intentaba calcular si alguna vez en mi vida había llorado tanto tantas veces tanto rato

Pensaba que me pondría enferma de tanto llorar

Temía cáncer parada cardíaca ictus lupus lo temía todo menos la depresión yo no iba a deprimirme estaba viva lloraba tanto

Me levantaba por las mañanas y llevaba a mi hija al colegio luego atravesaba la plaza era tan bonita la ciudad mi casa cuesta abajo el sol de Madrid era tan bonito ¿no podía no debía mi vida ser así como el sol castaño de la mañana esa caída?

Pero subía a casa y no sabía cruzaba el salón y no sabía siempre había algo que masticar algo negro partiéndome el aire algo que no me correspondía pero allí estaba y yo lloraba y lloraba y me decía así no se puede vivir qué estás haciendo piensa en tu hija de cuatro cinco seis años piensa en ella qué estás haciendo qué le estás haciendo a tu pequeña hija llena de luz y lo intentaba pero era imposible siempre tenía que acabar llorando no había más remedio

Lloraba por las noches hincada en una esquina de la cama y él mientras tirado en el sofá lloraba mientras tendía la ropa y él fumaba en la oficina lloraba frente al ordenador y a veces él venía a abrazarme y no me dejaba moverme y me decía para ya para ya para ya de llorar joder que no lo aguanto más lloraba frente a él y me salía una voz catacumba como si alguien me estuviera apretando la garganta como si me hubieran hecho una traqueotomía lloraba a las tres de la madrugada cuando debía estar durmiendo y descansando pero lloraba y me tumbaba en la cama de mi hija a veces junto a ella y a veces ella estaba en casa de su padre y yo lloraba porque sabía que todo aquello era intolerable y sin embargo él no se iba y sin embargo yo no era capaz de echarlo de allí de mi casa de su propia casa de la casa de mi pequeña hija y yo sabía pero lloraba y lloraba

Lloraba hablando con mi amiga cada día por teléfono lloraba con el móvil entre las manos me recorría una culebra una macabrada lloraba y lloraba y pensaba si la gente a la que quiero me viera llorar tanto si supieran que lloro tanto alguien vendría a buscarme alguien me reñiría yo lloraba y él me gritaba estás tarada eres una inmadura eres injusta para ya de llorar es que no sabes hacer otra cosa

Tienes treinta y ocho años y eres una inmadura no te voy a mirar a la cara me decía no te pienso mirar y yo lloraba y no me iba

Pero a veces sí me iba salía de mi casa donde no podía respirar donde me habían hecho una traqueotomía y daba vueltas y lloraba y lloraba en las esquinas de piedra del barrio de los Austrias me sentaba en los escalones mis gafas de sol estaban siempre llenas de salpicones de puntitos de llanto yo lloraba y él no se iba de casa él esperaba y me escribía y me escribía y me escribía y me llamaba y me llamaba y me llamaba sin parar luego cuando pasaban las horas yo regresaba

A veces cuando volvía él tenía cara de cordero degollado a veces pedía perdón pero al final ya ni siquiera a veces venía a abrazarme y no me dejaba moverme a veces quería follarme para que todo acabara y me decía ya está bien ya está bien de una puta vez ya está bien como si todo aquello fuese cosa mía y yo lloraba

Él me decía no me grites y yo contestaba estoy llorando si casi no puedo hablar él me decía no me grites y yo contestaba estoy susurrando si casi no puedo respirar

Pensaba que enfermaría y que moriría a lo mejor y mi pequeña hija de cuatro cinco seis siete años se quedaría sin madre de tanto haber llorado su madre irresponsable su madre malherida su pobre y tonta madre consumida

Yo lloraba y lloraba y en realidad nadie se hacía cargo porque nadie sabía y quien supo no lo supo saber y yo lloraba pero luego tenía que parecer que no pasaba nada solo por dentro solo aquí dentro solo cuando estábamos solos solo en medio de la calle o del bar o de la cama solo en la cocina con la puerta cerrada una vez entró mi hija y yo era un manojo de nervios y me dijo qué pasa mamá estás llorando es que no me lo vas a contar soy yo mamá soy tu hija es que no me lo vas a contar

No pasa nada hija mía

Y la cogí de la mano y la saqué de casa

Eso ocurrió una vez dos tres veces

Han pasado los tornados sobre mí

Han bailado las esferas he digerido la agonía

Han pasado los tornados y he seguido con mi vida no lo veis

Mi vida llena de cosas y de planes y de amigos y de números rojos y de la parca filosofía de la supervivencia he escrito algunos libros he puesto los pies en polvorosa y todavía estoy en esta casa de la luz por las mañanas y todavía los pasillos y la esquina de la cama donde me hinqué a llorar y esa figura enorme enorme enorme en el salón tan chico

Nadie fue a defender a mi hermana de lo suyo nadie encendió la hoguera para quemarlos vivos nadie afiló las dagas nadie dio el grito de guerra tan necesario dónde estaba mi padre con su armadura dónde estaba el guerrero

Nadie fue

Igual que nadie vendrá a este reino

Ningún ejército

Después del llanto

* El poema Pensaba que me pondría enferma de tanto llorar pertenece al libro Tempestad en víspera de viernes, que será publicado por Lumen en junio de 2020.