Joyas extremeñas Patrimonio de la Humanidad: Cáceres, Mérida y Guadalupe

Luis M. García

21 de junio de 2021

Entre la multitud de rutas que nos permite hacer Extremadura, existe una donde la historia se palma por sí misma, puesto que incluye a tres ciudades que han merecido la designación de Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. Cáceres, Mérida y Guadalupe son las tres localidades que pueden presumir de este honor. Lógicamente, pueden visitarse por separado, pero merece la pena abordar un itinerario para ver y disfrutar las tres ciudades, ya que se trata de un Triángulo Patrimonio de la Humanidad innigualable por sus conjuntos monumentales, que derrocha historia y leyendas.

Cáceres es una ciudad que no puedes perderte en tu visita a Extremadura. Merece mucho la pena descubrir su conjunto artístico, que atesora un valor excepcional. Sus calles, plazas, palacios y murallas son de los mejor conservados tanto de España como de Europa, y pasear por las calles de su casco antiguo transporta al viajero a sus épocas más esplendorosas: el Medievo y el Renacimiento.

La ciudad vieja de Cáceres es Patrimonio de la Humanidad desde 1986. La Concatedral de Santa María, el Palacio de las Veletas con su Museo provincial de Cáceres, los palacios de los Golfines de Arriba y Abajo, la Casa del Sol, la Torre de Bujaco o el Arco de la Estrella son algunos de los monumentos representativos de esta urbe llena de historia, donde también se aprecia el legado de la Conquista de América, repleta de personajes extremeños.

Por su parte, visitar Mérida, la capital de Extremadura, supone un viaje al esplendor del Imperio Romano en Hispania. Emérita Augusta fue fundada por los romanos en el año 25 antes de Cristo para premiar a los soldados veteranos que lucharon contra los cántabros y astures, y después fue designada como capital de la provincia de Lusitania. Su enclave estratégico la convirtió en una de las ciudades más importantes e influyentes bajo el control de Roma, destacando por un patrimonio histórico que ha perdurado en el tiempo y que se puede disfrutar en la actualidad.

Entre las edificaciones más destacadas de Mérida brilla con luz propia el Teatro Romano, enclave donde se celebra cada año el Festival de Teatro Clásico; el Anfiteatro y el Acueducto de los Milagros. Son lugares de obligada visita en una ciudad cargada de historia que se palpa en primera persona paseando por sus calles. Eso sin olvidarnos del Arco de Trajano, el Puente Romano, el Circo, el Templo de Diana o el Museo Nacional de Arte Romano, obra de Rafael Moneo, que nos ayudará a interpretar mejor cuanto nos topemos en nuestra ruta.

Completa este triángulo histórico la localidad de Guadalupe, situada en la comarca cacereña de Las Villuercas, que es un centro espiritual y artístico de primer orden. En el Real Monasterio de Guadalupe encontrarás arte mudéjar, arquitectura gótica y obras de Zurbarán, entre otros muchos atractivos. Pero sobre todo destaca la talla de la Virgen de Guadalupe, la patrona de Extremadura.

Cuenta la leyenda que un pastor encontró una talla de la virgen María en el río Guadalupe a finales del siglo XIII, y por ello cerca del lugar se levantó una ermita que propició el asentamiento actual con el nombre de Puebla de Santa María de Guadalupe. Así se convirtió Guadalupe en el centro de peregrinación más importante de la Península tras Santiago de Compostela.

El Imperio Romano y el arte y la cultura posteriores siguen muy presente en Extremadura conservados de manera excepcional en estas tres ciudades Patrimonio de la Humanidad, un triángulo cargado de historia donde, cómo no, también disfrutaremos de unos entornos naturales y una gastronomía única que harán las delicias de cualquier viajero.