Revive la ruta del emperador Carlos I por la tierra del Pimentón de la Vera

En el siglo XVI, Carlos I de España y V de Alemania, como se le conoce popularmente, hizo un recorrido que partió de Jarandilla de la Vera y, pasando por Aldeanueva de la Vera, finalizó en Cuacos de Yuste, donde mandó construir un palacio junto al monasterio donde pasaría los últimos días de su vida. La ruta que hizo entonces el emperador son diez kilómetros de baja dificultad por la tierra del Pimentón que ha perdurado en el tiempo y está llena de atractivos.

Luis M. García

15 de junio de 2022

Aromas imperiales, del pimentón a los caldos de la Ribera del Guadiana

 

Carlos I de España, que fue también emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V, realizó tras su abdicación una ruta por Extremadura que ha perdurado en el tiempo. La comenzó el 12 de noviembre de 1556 en Jarandilla de la Vera, discurrió por Aldeanueva de la Vera y finalizó en Cuacos de Yuste. Cerca de allí mandó construir un palacio junto al monasterio donde pasó los últimos días de su vida, y que aún habla del legado del monarca y de su histórico recorrido por una comarca de Cáceres conocida internacionalmente como la tierra del Pimentón de la Vera.
Tiene apenas diez kilómetros ese recorrido que recrea el camino realizado por Carlos I en el siglo XVI desde Jarandilla a Cuacos por Aldeanueva. Pueden parecerle demasiados a las personas que no están acostumbradas a caminar, pero lo cierto es que el trazado está catalogado como de baja dificultad y resulta ameno y agradable en cualquier momento del año.

De Jarandilla a Aldeanueva

Plaza Mayor de Jarandilla

Merece la pena recorrer la localidad desde donde parte la ruta del emperador Carlos I. Jarandilla de la Vera cuenta con un destacado patrimonio arquitectónico que no deja indiferente. Son lugares de visita obligada la iglesia de San Agustín, la Iglesia Fortaleza de Nuestra Señora de la Torre, la ermita de Nuestra Señora de Sopetrán, la del Cristo del Humilladero, el Puente Romano, la Picota y el Castillo de Oropesa. En este enclave, el Castillo de Oropesa, hoy transformado en Parador Nacional, merece la pena visitar su cuidado palacio de armas y la torre del homenaje, y es precisamente junto a este lugar donde se halla el verdadero punto de partida de la ruta imperial.
El camino se adentra por la Cuesta de los Carros hasta el puente Parral sorteando la garganta Jaranda. Allí, se debe tomar el camino de la derecha y enseguida te verás rodeado de cultivos del famoso pimentón de La Vera, pero también hay tabaco, robles, olivos… Esta zona nos regala un entorno natural donde se escucha a los mirlos y oropéndolas entre olorosas jaras y tomillo, y así, cuando menos te lo esperes, habrás llegado a Aldeanueva de la Vera, con su famosa plaza de toros rectangular.

De Aldeanueva a Cuacos

Cuacos de Yuste

En Aldeanueva merece la pena visitar la Iglesia de San Pedro, con su museo parroquial; el palacio del Obispo Godoy y algunas representaciones de arquitectura popular, como la Fuente de los Ocho Caños. Desde este lugar se emprende el camino hacia Cuacos atravesando el puente del Tejar, que está suspendido sobre la garganta Los Guachos y encandila al caminante por su frescor y fragor.
En un abrir y cerrar de ojos habremos llegado a Cuacos de Yuste, un municipio pintoresco con calles típicamente veratas donde son visita obligada la iglesia parroquial de la Asunción, situada en un antiguo barrio judío; la plaza de la Fuente de los Chorros y la Casa de Don Juan de Austria, hijo ilegítimo de Carlos I.

De Cuacos a Yuste

Monasterio de Yuste

Llegados a Cuacos, su conjunto histórico-artístico es amplio y se centra en gran medida en la figura de Carlos I de España y V de Alemania. No se puede eludir la visita al cementerio Alemán, en el que descansan los cuerpos de algunos excombatientes de las dos Guerras Mundiales del siglo XX; la Cruz del Humilladero, el Cenobio, y la casa del emperador.
Desde allí solo faltará un último tramo que lleva hasta el Monasterio de Yuste, junto al que el Carlos I mandó construir el palacio destinado a albergar su retiro. Rey y emperador, Carlos I y Carlos V, se retiró a Yuste tras haber abdicado en su hijo, Felipe II de España, y en su hermano, Fernando I del Sacro Imperio Romano Germánico. En este lugar privilegiado al noreste de la provincia de Cáceres, en plena comarca de la Vera, residiría hasta el final de su vida.