Stephanie Kelton

Stephanie Kelton: «Necesitamos un plan Marshall global»

Alex Erquicia

26 de octubre de 2020

La teoría que coge fuerza en Estados Unidos para ejecutar el Green New Deal, y la recuperación socioeconómica como respuesta al impacto de la pandemia, se llama Teoría Monetaria Moderna (MMT, por sus siglas en inglés). En esta entrevista con Stephanie Kelton, doctora en Economía y una de sus máximas defensoras, hablamos sobre esta doctrina económica que señala que Estados Unidos, o cualquier otro país que emite su propia moneda, podría crear su propio dinero sin necesidad de preocuparse por el déficit en el gasto público. Tanto Bernie Sanders, con quien trabajó de asesora, como Alexandria Ocasio-Cortez, respaldan el pensamiento. Y la rapidez con la que Washington ha presentado paquetes de estímulos financieros en respuesta al impacto económico y social de la covid-19 parece que le da la razón. En junio publicó en EEUU el libro que ha lanzado el debate de la MMT a la lista de best-sellers, titulado The Deficit Myth: Modern Monetary Theory and the Birth of the People’s Economy.

¿Cuál es el mito del déficit?

Los déficits de los países que imprimen su propia moneda importan, pero no de la manera que nos han hecho creer. Si un gobierno fabrica dinero, puede usar su propia moneda para pagar el gasto público. Lo acabamos de comprobar: antes de la pandemia, la previsión anual del déficit de Estados Unidos era de más de un billón de dólares, algo alarmante para mucha gente. Llevamos años escuchando la pregunta de cómo se va a pagar el déficit. Pero gracias al Congreso de los Estados Unidos hoy la situación es muy distinta ya que se han aprobado paquetes de ayudas por aproximadamente tres billones de dólares para hacer frente al impacto de la pandemia (que se sumarán al déficit).

¿La crisis del coronavirus ha servido como una confirmación para la doctrina de la MMT?

¡Eso espero! La respuesta fiscal ha demostrado de manera evidente que el marco de la MMT es correcto en ciertos aspectos. No entiendo que esto pueda estar sobre la mesa de discusiones en este momento. Hace seis meses, el discurso en el contexto de los EEUU era acerca de cómo los republicanos habían roto los límites de gasto, además de grandes recortes fiscales, y todo ello, sumado al déficit, aumentó la deuda. Esto nos iba a dejar sin capacidad para responder a la siguiente crisis. Bueno, pues adivina. La crisis ha llegado y el Congreso ha respondido de forma muy contundente con una importante legislación, estimulando sin pausa al mercado con billones de dólares y sin debates sobre el déficit. Además, gobiernos en todo el planeta han hecho lo mismo, incluso aquellos que anteriormente habían afirmado que no tenían dinero. Todo el mundo lo está haciendo. No ha ocurrido ninguno de los eventos que se supone que suceden cuando ya se tiene un gran déficit y una gran deuda.

Main Street, la economía real y las pequeñas empresas, sigue sufriendo a costa de Wall Street. ¿Quién es el culpable? ¿Qué errores han cometido los economistas?

Los políticos son los responsables de haber permitido que Wall Street tenga tanto poder sobre Main Street. Los economistas definitivamente comparten la culpa porque tienen mucha influencia cuando se trata de aconsejar a los políticos. Se les pone en un pedestal demasiado alto en comparación con otras ciencias sociales. Durante más de 30 años la política monetaria ha sido que los bancos centrales podían manejarlo todo. Creían que sólo había que darle a un banco central independiente la responsabilidad de gestionar el ciclo económico, de gestionar la economía, sobre todo a través del ajuste del tipo de interés oficial. Así, la política monetaria podía ocuparse de todo, mientras que la política fiscal solo debía preocuparse por lograr el equilibrio presupuestario. En parte, esto se convirtió en la llamada ‘nueva teoría macro de consenso’ y durante 30 años hemos confiado en los bancos centrales para impulsar la economía.

Hasta Larry Summers, quien fuera Secretario del Tesoro bajo la presidencia de Bill Clinton, opina que el resultado de dicha gestión es que la única forma que conocemos para originar crecimiento económico es la de crear ‘burbujas’. Para que nuestra economía cree empleos y crezca con el tiempo hemos tenido que crear burbujas. Los bancos centrales han manipulado la política monetaria y la tasa de interés, la consecuencia ha sido que hemos creado burbujas en el mercado de la vivienda, burbujas en el mercado de valores y otras muchas más. Esto apoya las condiciones económicas para impulsar el crecimiento, pero después tienes un gran problema: hay que explotar esas burbujas.

¿Va a ser diferente ahora?

Vamos a comenzar un nuevo marco de políticas en el que la fiscal va a desempeñar un papel más frontal, incluso dominante. Para que la economía avance, tendrá que haber una mayor coordinación con los bancos centrales en lugar de esta dependencia de ellos para hacerlo todo. Nos lo están diciendo los que lideran estas instituciones: Mario Draghi, al dejar la presidencia del Banco Central Europeo, advirtió sobre la necesidad de explorar nuevas herramientas como la MMT. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, está diciendo que no puede manejar toda la economía desde su posición. Cuando dijo que el Banco Central está ajustando sus políticas en mi opinión fue una admisión de que desde su posición no tienen todas las respuestas y herramientas para definir cómo debe ser la política monetaria de un país.

¿Qué tiene que suceder para qué la MMT sea la nueva ortodoxia?

Tenemos que repensar el esquema macroeconómico desde la política monetaria, pero también necesitamos analizarlo desde el lado fiscal. De esto trata gran parte del libro, sobre todas las cosas en las que creo que nos equivocamos respecto a cómo funcionan los déficits y el papel esencial que desempeñan en la economía. La idea errónea de la necesidad de superávits en los años buenos para poder permitirnos tener déficits en tiempos de crisis. Nos hemos equivocado en muchas cosas importantes, por ejemplo, pensamos que los déficits del pasado limitan la capacidad para responder con una política fiscal agresiva siempre que lo necesitemos. La teoría MMT enfatiza la importancia de la soberanía de la moneda. Hay que trabajar más en términos de cómo manejamos las presiones inflacionarias cuando surgen.

No creo que el tipo de interés sea normalmente, ni siquiera habitualmente, la herramienta adecuada para gestionar la presión de la inflación. Necesitamos enfocarnos sobre los estabilizadores automáticos (impuestos sobre sociedades, renta o consumo o prestaciones por desempleo). La expresidenta de la Reserva Federal Janet Yellen dijo hace años en Jackson Hole que necesitamos nuevos y mejores estabilizadores automáticos para que el presupuesto se mueva de manera endógena, para que las cosas sucedan mecánicamente en respuesta a las cambiantes condiciones económicas cuando no se puede contar con el Congreso para hacer lo correcto en el momento adecuado. Así que los economistas necesitamos hacer un trabajo importante en cómo fortalecer los estabilizadores automáticos.

¿Cómo se va a pagar el Green New Deal?

Muchos colegas economistas ya han escrito sobre cómo pagar el Green New Deal (GND), por ejemplo, Keynes en su libro Muchos colegas economistas ya han escrito sobre cómo pagar el Green New Deal (GND), por ejemplo, Keynes en su libro Cómo pagar la guerra. Y esto es esencialmente lo que creo que debe hacerse cuando hablamos de los ambiciosos programas de gasto que tocan casi todas las partes de la economía. El GND no es sólo un programa de energía, se trata de transformar la forma en que nos movemos (como el transporte), la forma en que comemos (como la agricultura), y la forma en que habitamos (como la vivienda). Tocará el 80% de la economía. Cuando piensas en que hay que lograr algo así, en el plazo que los científicos urgen a actuar y a lograr ciertos objetivos (ya sean diez o veinte años), se necesita tener un plan.

No podemos simplemente escribir un presupuesto y desplegar un montón de gastos. Hay que hacerlo de la manera en que Keynes enfocó la forma de pagar la guerra, que es preguntarse primero ¿cuáles son nuestras verdaderas necesidades de recursos? ¿Qué vamos a necesitar para llevar a cabo estos planes? Por ejemplo, ¿qué se necesita para construir o rehabilitar once millones de viviendas en Estados Unidos, uno de los objetivos del GND? Se necesitan obreros de la construcción, arquitectos, ingenieros, acero, máquinas, equipo pesado, hormigón, grúas, etc. Básicamente, hay que hacer un inventario de los recursos necesarios para hacer estas cosas. Luego, hay que comparar dicho inventario con lo que realmente tienes.

¿Y cómo se movilizan recursos para ese Green New Deal?

La movilización para el GND no es diferente de la movilización para las necesidades que genera una guerra. Es difícil pero no imposible. Aquí estamos con la covid-19, de repente el mundo ha cambiado, la capacidad de recursos es abundante y no la teníamos el año pasado, al menos de la forma en que la tenemos hoy. Ahora, en EEUU, oficialmente hay 28 millones de personas desempleadas que buscan trabajo a tiempo completo, pero no lo encuentran. Tenemos fábricas que funcionan muy por debajo de su capacidad a las que les encantaría tener más pedidos para producir más. Estos son nuestros recursos reales con los que tenemos que generar un plan. Es como si sintiéramos una vergüenza por haber tenido una actitud de ricos y haber permitido que nuestros recursos reales estén por ahí tirados esperando a que alguien haga algo con ellos. Este es el momento en el que con imaginación y determinación los gobiernos podrían actuar, movilizar esos recursos y comenzar a luchar contra los grandes retos como la crisis de la vivienda, la crisis de la salud o la crisis climática.

¿Qué otras soluciones necesita la economía mundial?

Los países emergentes y los páises en desarrollo necesitan asistencia. Sin duda están luchando contra esta crisis de la misma manera que los países más ricos. Muchos de estos países ya han tomado prestadas importantes sumas de dinero en dólares americanos y tienen una elevada deuda externa. Sin una fuerte recuperación económica mundial, para estos países va a ser muy difícil recuperar el dinero que pidieron prestado y poder devolverlo a sus acreedores. Aliviar la deuda me parece un camino razonable, si no necesario. Para hacer frente a alguno de los problemas, especialmente para aplacar la carga de la deuda externa de los países más pobres. Hay muchas cosas que están mal en la economía global y este virus ha expuesto todo tipo de problemas en el comercio mundial, además, ha demostrado que tenemos dificultades en la cadena de suministro. Necesitamos un Plan Marshall global. Por ejemplo, si vamos a luchar contra el cambio climático juntos, necesitamos cooperación internacional, necesitamos compromiso y ayudar a los países en desarrollo con subvenciones y no con préstamos. Nos conviene hacerlo.

¿Qué consejos tiene para la Administración del próximo presidente de EEUU?

El primer consejo que le daría al próximo presidente de Estados Unidos es que es vital no escuchar a la gente que se ha equivocado durante los últimos 20 o 30 años. Tu personal y tu equipo al final son los que definen tus políticas y si vas a elegir para los puestos claves en la Administración a economistas que han argumentado que los superávits de la época de Bill Clinton son sostenibles pero los déficits de la era Obama no lo son, pues el próximo presidente va a tener un verdadero problema. Es decir, si eliges para tu equipo a economistas que argumentan que los recortes de impuestos de la era Trump se han comido todos los recursos fiscales y que por tanto el país no tiene capacidad de gasto… pues el próximo presidente se estará rodeando de gente que le da malos consejos.

De hecho, quien lidera el equipo de transición de Joe Biden ya está advirtiendo que van a estar limitados en lo que podrán hacer o no. Y ese es un gran problema. Si la próxima administración no tiene éxito dentro de los dos primeros años de presidencia, es decir, si las cosas no han mejorado ostensiblemente especialmente para los trabajadores afroamericanos, los latinos, los trabajadores esenciales y de primera línea, a la administración no le irán bien. No podemos permitirnos tener una recuperación que se parezca a la que tuvimos durante los años de Obama. Suena duro, pero es verdad. Recuperamos los trabajos que se perdieron durante la gran recesión, pero se necesitaron alrededor de nueve años para ello (dependiendo del estudio que se mire).

El problema es que los trabajos que se recobraron fueron inferiores en casi todos los sentidos a los que se perdieron. Los salarios son más bajos, los desempeños de menor calidad y eso ha hecho que la desigualdad se profundice. Los trabajos que se recuperen han de ser buenos trabajos y con salarios dignos, tienen que hacer que la gente vuelva a la clase media. Tienen que dar una respuesta política correcta esta vez, si no, volverán a perder en las próximas elecciones. El miedo, la ira y la frustración son palpables, la gente tomará las calles y la situación se pondrá muy fea si no tenemos una respuesta política fuerte que restaure los empleos y mantenga a la gente en sus hogares. Decenas de millones de personas están en riesgo de ser desahuciadas en este momento, eso es insostenible.

Por último, ¿cómo atajar el racismo sistémico que existe en los Estados Unidos?

Hay opciones desde el punto de vista de política económica, y ahora mismo debería ser un punto central de la agenda. Si no, las cosas podrían ponerse mal. Si el Partido Demócrata no se centra en la noción de justicia, si no tienen una agenda para la América negra, si sus políticas no apuntan deliberadamente a mejorar los medios de vida de las personas que fueron inmediata y duramente golpeadas por la pandemia, no sé cómo el Partido Demócrata va a mantener el apoyo de la clase trabajadora y la gente de color. Tienes que responder a estas comunidades que ya están hartas.