Del "Pásalo" y el ciberactivismo al tecnofascismo

Julián MacíasResponsable de redes de Podemos y de Pandemia Digital. (Observatorio contra la desinformación)

12 de mayo de 2021

Fotografía: Un manifestante toca el ukelele en la Puerta del Sol en mayo de 2011.- DANI POZO / AFP
Fotografía: Un manifestante toca el ukelele en la Puerta del Sol en mayo de 2011.- DANI POZO / AFP

"¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdaci trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede del PP, Calle Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo!"

Seguramente este mensaje enviado masivamente el 13 de marzo de 2004 vía SMS sea la primera acción digital de contrapoder contra la manipulación mediática y gubernamental en España. La acción fue en respuesta a la terrible manipulación del Gobierno de Aznar y el PP tras los atentados terroristas en Madrid que provocaron 193 muertos y 2.000 heridos.

Durante el 12 y el 13 de marzo el PP mantuvo que la autoría de los atentados fue de ETA. TVE hizo una entrevista en exclusiva a George Bush, que lanzó un mensaje contra el terrorismo y en apoyo a España y su Gobierno. También dedicaron tiempo a las declaraciones que hizo en la misma línea Tony Blair, ambos sin mencionar nada de terrorismo islámico. Los socios del “trío de las Azores”, al rescate de Aznar.

TVE modificó la programación y emitieron Asesinato en febrero, sobre el atentado de ETA al socialista Fernando Buesa. Miles de personas se manifestaron en las sedes del PP por la manipulación informativa, tras recibir un SMS de convocatoria. El 14 de marzo el PSOE ganó las elecciones generales.

En junio de 2010, Khaled Said, egipcio de 28 años, fue asesinado en un cibercafé por publicar vídeos contra el Gobierno. El 4 de enero de 2011 Mohamed Bouazizi, de 26 años, se inmoló a lo bonzo. Ambas muertes desataron inmensas movilizaciones convocadas en redes que acabaron con los gobiernos de Egipto y Túnez. La primavera árabe llegó con una gigantesca ola digital de indignación transformada en grandes manifestaciones contra gobiernos autoritarios con la esperanza de traer más democracia a sus países.

En España, en 2011, el colectivo Democracia Real Ya convocó manifestaciones el 15-M en diferentes ciudades, junto a otros colectivos. Los días 13, 14 y 15 de mayo se usaron las etiquetas (hashtag en inglés) #15m, #democraciarealya y #nolesvotes, sumando un total de 50.000 tuits desde unas 13.000 cuentas diferentes. Se difundieron por varias páginas de Facebook, siendo la referente Democracia Real Ya, que contaba con 50.000 seguidores el día 15 de mayo.

Pero la verdadera explosión digital sucedió cuando los manifestantes fueron desalojados de la Puerta del Sol por la Policía y a partir del día 16 decidieron acampar en la misma plaza. Fue entonces cuando las redes explotaron con los hashtag #acampadasol, #spanishrevolution, #nonosvamos, #notenemosmiedo, #yeswecamp y #acampadabcn, sumando un millón de tuits por más de 160.000 cuentas diferentes. El 17 de mayo de 2011 se creó la página Spanish Revolution, que en la actualidad tiene más de tres millones de seguidores.

Autor:  Mariluz Congosto

En octubre de 2011 el grupo hacktivista Anonymous lanzó #OccupyWallStreet y se convirtió en Trending Topic mundial; el movimiento terminó con miles de personas ocupando bancos, consejos de administración y universidades. Mientras, Julian Assange y Edward Snowden advertían que algunas de las plataformas, como Facebook, en realidad eran plataformas de espionaje masivo para las agencias de inteligencia de los EE. UU.

No hay que olvidar que el financiador y asesor tecnológico de Donald Trump, el poderoso Peter Thiel, se convirtió en uno de los principales inversores de todas las plataformas digitales y redes sociales de Silicon Valley tras vender Paypal a Ebay. Thiel, de hecho, fue el socio capitalista de Mark Zuckerberg para crear Facebook en 2004 y ese mismo año fundó, con financiación de la CIA, Palantir, la mayor empresa de espionaje digital.

A raíz de Thiel se comenzó a hablar de la conocida como ‘Paypal Mafia’, empresarios dispuestos a hacerse de oro a través de los datos. En 2017, de hecho, saltó el escándalo de Cambridge Analytica (CA) que demostró la cooperación de Facebook y Youtube para darle la victoria electoral a Donald Trump.

En el Parlamento británico, Alexander Nix, director de CA, confirmó la campaña "antiKirchnerista" para que ganara Macri en las elecciones de Argentina. En septiembre de 2020 Facebook reportó el uso de páginas falsas contra los gobiernos de Venezuela y en México y, además, el apoyo al golpe de Estado en Bolivia por parte de la empresa de EE. UU. CLS Strategies. En marzo de 2021 también se destapó la campaña sucia contra el candidato en Ecuador Andrés Arauz por parte de una empresa española con conexiones con la ultraderecha en España. Una guerra sucia digital, también en España.

En 2014 se fundó Podemos con rápido crecimiento e implantación territorial gracias al uso de las redes sociales. Cuando las encuestas le daban como primera fuerza política en 2015, se creó OkDiario, que junto a Periodista Digital y EsDiario, comenzaron a lanzar diariamente ataques contra Podemos y contra el independentismo catalán. También apareció Ciudadanos, apoyado por medios tradicionales y diarios de fake news, y surgieron miles de bots en redes sociales para lanzar mensajes masivamente.

En 2017, tras la inclusión de Rafael Bardají en la dirección de Vox, Steve Bannon, antiguo asesor político de Donald Trump, se convirtió en su socio y apareció una nueva oleada de bots y se crearon decenas de diarios digitales de fake news como Caso Aislado, Mediterráneo Digital, El Diestro, Outono, etc.

El eje de opinión conformado por políticos, periodistas, diarios de fake news y trolstars como "WillyTolerdo" consistía en generar retuits por parte dela matriz de difusión formada por personas reales y cuentas falsas y automatizadas. Durante la pandemia del coronavirus se ha intensificado la difusión de mentiras y las teorías y convocatorias de manifestaciones negacionistas, así como el uso de cuentas falsas para la difusión.

En abril de 2020 se lanzaron más de un millón de tuits con la etiqueta #SánchezVeteYa y también se publicaron más de 20.000 tuits etiquetados con #SancheVeteYa, una prueba clara del uso de bots. Se puede detectar que un supuesto usuario de Twitter u otra red es un bot cuando publica más de un tuit por segundo o cuando hay un uso masivo de cuentas con ocho dígitos al final del nombre, en especial con la matriz @alejandXXXXX.

Autor: Mariluz Congosto

Este fue el caso más habitual durante el golpe de Estado en Bolivia (noviembre de 2020). A mediados de abril de 2021 la alcaldesa de de Barcelona, Ada Colau, y la escritora Cristina Fallarás anunciaron que dejaban de participaren la red social Twitter por motivos similares: la contaminación digital, los constantes ataques, amenazas y la difusión de noticias falsas y difamaciones de manera impune. El cambio de algoritmos de las diferentes redes sociales ha provocado que se estreche el alcance de nuestras redes convirtiéndose en cámaras de eco cada vez más reducidas, donde nuestros mensajes solo llegan a las personas que tienen muchas interacciones con nosotros.

Esta dinámica de difusión de mensajes en redes sociales beneficia por ejemplo a los grupos de Facebook con actividad intensa como Qanon, protagonistas del asalto al Capitolio en el acto de ratificación del nombramiento de Joe Biden como nuevo presidente de EE. UU. El uso de redes en el 15-M y el resto de movimientos sociales pilló a contrapié a los poderes fácticos que, como no podía ser de otra manera, reordenaron el impacto y uso de estas plataformas. Queda para el debate el abuso por parte de las plataformas en la utilización de nuestros datos, por un lado, y la permisión de cuentas falsas, desinformación, insultos, mensajes de odio y amenazas por otro.

¿La solución será abandonar estas plataformas, exigir mayor regulación o legislar más? En todo caso, el objetivo siempre tiene que ser avanzaren derechos y libertades. Sin duda, defender el derecho a la libertad de expresión, pero sin quitarnos el derecho a no ser difamados y a la veracidad de la información que recibimos.