El pueblo gitano, más de 600 años en Catalunya

La Generalitat ha declarado el 26 de noviembre como Día de la Llegada del Pueblo Gitano a Catalunya, un reconocimiento que las entidades celebran sin desatender sus reivindicaciones

La Generalitat acordó el pasado mes de septiembre declarar el 26 de noviembre como Día de la Llegada del Pueblo Gitano a Catalunya. «Un reconocimiento a las aportaciones a la cultura y la historia del país por parte de este pueblo», rezaba la misiva institucional sobre la nueva efeméride. Las entidades en defensa de esta comunidad han acogido bien la nueva conmemoración, pero recuerdan que esta llega tarde y que, más allá de los gestos, sigue siendo necesario luchar contra la discriminación que sufren los miembros de este colectivo, todavía presente sobre todo en la educación y en las propias instituciones.

La fecha escogida por la Generalitat recuerda el primer documento que atestigua la llegada de gitanos a territorio catalán, el 26 de noviembre de 1415, dando inicio a una relación que ya dura más de 600 años. Con este 26 de noviembre, el pueblo gitano suma una nueva fecha destacada en su calendario de celebraciones, en el que destacan el 8 de abril –el Día Internacional del Pueblo Gitano– y el 5 de noviembre –el Día Internacional de la Lengua Gitana–. Esta última cita, que celebró la semana pasada su décimo aniversario, recuerda la reunión que tuvo lugar en el año 2009 en Croacia y que contó con representantes de 15 países distintos, en el marco de la Unión Romaní Internacional.

Una década después, la lengua sigue siendo uno de los elementos básicos en las reivindicaciones de la comunidad gitana. Así lo explicita Enerida Isuf, abogada, presidenta de la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos en España, coordinadora de la Asociación de Jóvenes Gitanos de Gràcia y activista europea de los jóvenes romaníes. «Esta lengua nos une», asevera Isuf. No en vano el romaní es la lengua de 12 millones de personas en toda Europa. Varios países pertenecientes al Consejo Europeo firmaron en 1992 la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales, comprometiéndose así a protegerla. Entre los firmantes del tratado, sin embargo, no estaba España.

Pese a que el pueblo gitano hace siglos que se estableció en Catalunya, Isuf no puede usar su lengua para realizar trámites administrativos. «¿Por qué el aranés sí y el romaní no?», se preguntaba uno de los asistentes a la conferencia sobre la lengua gitana impartida el 5 de noviembre por la abogada en un encuentro organizado por la Federación de Asociaciones Gitanas de Catalunya (Fagic), la entidad más representativa del colectivo en Catalunya –nacida en 1991 y que reúne a 96 asociaciones–. La abogada aprovechó para recordar la poca protección institucional de la lengua de los gitanos, afectada por una dispersión geográfica vastísima. Isuf recuerda que cuando los gitanos llegaron a Catalunya hablaban en romaní, una lengua próxima al hindi, y que después empezaron a utilizar el caló, que, sobre el románico, añadía algunas palabras romaníes. Pero la persecución de los gitanos y, por ende, de su idioma debilitaría al romaní y relegaría al caló al ámbito privado, a las casas.

«El del idioma es solo uno de los problemas; un asunto que no se resuelve solo con fechas para reivindicar. De fondo hay una cuestión: ningún político habla realmente de los gitanos». Así se expresa el presidente de la Fagic, Simón Montero, empresario inmobiliario de profesión que siente que la situación política en Catalunya «aún ha paralizado más las políticas en favor del pueblo gitano».

El antigitanismo de cada día

Simón Montero sostiene que las últimas repeticiones electorales ya no les han interpelado. «Los programas nunca hablan de nosotros», lamenta. De hecho, y ante el silencio de la clase política respecto a sus reivindicaciones, ellos mismos tuvieron que organizar un debate previo a las elecciones del pasado 10 de noviembre. Fue en Tarragona e intervinieron representantes de los diferentes partidos.

«Hasta que no haya un gitano en el Parlament, nada cambiará. Tenemos que acceder a puestos de poder», considera Montero, que ve imposible un cambio en la Administración sin representantes políticos con sensibilidad respecto al pueblo gitano. El presidente de la federación asevera que el colectivo es fuerte, y que «por ello ha sobrevivido a dos intentos de exterminio», pero que el antigitanismo cotidiano no se erradica sin que «los gitanos toquen poder». «¿Alguien más que un gitano podrá plantear en un organismo que se condenen símbolos represivos como el que representa el Marqués de la Ensenada?». Zenón de Somodevilla y Bengoechea, primer Marqués de la Ensenada, fue la persona encargada de organizar la denominada Gran Redada, una operación ejecutada en 1749 de manera sincronizada en todo el territorio español y con la que se pretendía arrestar a todos los gitanos que vivían en el país, con la intención de acabar con esta etnia. Ese es el que consideran el primer intento de exterminio de los gitanos. El segundo tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial, a manos de los nazis, durante el Holocausto.

Un pueblo que anhela tener voz propia

La Fagic declara que el reconocimiento de la llegada del pueblo gitano a Catalunya es una «buena noticia». Pero critica que la Administración haya operado «demasiadas veces» de forma «paternalista», sin tener en cuenta a los propios gitanos. La entidad lamenta, por ejemplo, la poca implicación que han podido tener en el impulso del Institut Català del Poble Gitano, un proyecto que forma parte del IV Plan Integral del Pueblo Gitano (2017-2020), en el que se incluía también la elección de la nueva efeméride del 26 de noviembre. «Ahora han abierto la participación, una vez ya constituido», asegura Montero.

El pasado mes de octubre, el Govern aprobó la memoria preliminar del anteproyecto de ley de creación de este organismo, el Institut Català del Poble Gitano, que según un comunicado de la Generalitat elaborará y propondrá directrices sobre políticas dirigidas de forma específica a esta comunidad, con el fin de acabar con las desigualdades y la discriminación que todavía padece.

En la misma línea, la Fagic pide que la institución catalana refuerce la visibilidad de aquellas fechas y símbolos que ellos han elegido. Por ejemplo, el del Día Internacional del Pueblo Gitano, el 8 de abril. Esta fecha recuerda el Primer Congreso Mundial Gitano celebrado en Londres en 1971 y en el que se instituyó la bandera –verde y azul, simbolizando el cielo y el campo, y con una rueda de carro roja en el centro, recuerdo del largo camino realizado desde la India– y el himno gitano, Gelem, gelem (Anduve, anduve), compuesto por Jarko Jovanovic y que honra a los gitanos víctimas del nazismo. En ese mismo congreso, pero en su cuarta edición, se designó el 8 de abril como fecha más destacada para el pueblo gitano a escala mundial.

Como se llevó a cabo por la mañana, la charla sobre la lengua organizada por la Fagic en la Casa del Llibre de Barcelona no contó con la presencia de demasiadas personas gitanas. «El 70% de la gente de nuestro pueblo todavía se dedican a la venta», recordaba Simón Montero. Si bien la mayoría de los integrantes de este colectivo en Catalunya trabajan en mercados, la Fagic destaca que cada vez hay más gitanos con oficios liberales. Mostrar a esos «otros gitanos» permite que los jóvenes conozcan otros modelos. «Uno tiene que visibilizar otros referentes. Si no, es imposible que la gente luche para llegar a ser como ellos», destaca Montero.

En ese sentido, la entidad considera que el papel de los medios de comunicación es fundamental. Pero también hace falta que la escuela haga un esfuerzo para incluir en su currículum vidas de referentes gitanos. Un barrio pionero en esta cuestión fue la Mina: hace dos años, el pleno del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs aprobó por unanimidad una moción para que la historia del pueblo gitano se incorporase al currículum escolar como parte de la historia de Catalunya. «Muchos niños no entienden para qué hay que ir a la escuela si allí sólo se habla de payos», zanja Montero. El presidente de la Fagic apunta como objetivo prioritario presionar a la Generalitat en este sentido.

LA LUCHA DE LA MUJER GITANA

La situación para las jóvenes gitanas es, si cabe, más severa, según denuncia la asociación de mujeres Drom Kotar Mestipen: «Las gitanas deben superar una doble discriminación, basada en el género y la etnicidad, el racismo y el sexismo». Por ello, el objetivo principal de esta entidad fundada en 1999 es «fomentar y posibilitar el acceso igualitario a las mujeres y las niñas gitanas a todos los espacios educativos, sociales y laborales». Una de las actividades preferentes de la asociación son los encuentros de estudiantes gitanas de Catalunya. Se han realizado 17 ediciones y en las últimas han participado más de 200 mujeres. Se trata de un espacio de diálogo y reflexión anual o bianual, en el que se encuentran estudiantes gitanas y mujeres de su entorno para «debatir y reflexionar sobre su educación como forma de superación de las desigualdades que sufren las mujeres gitanas».