Educación de adultos: nunca es tarde para formarse

Los centros que imparten estos cursos cumplen una misión cultural pero también social. Las escuelas de Singuerlín y Fondo, en Santa Coloma, piden que no se desatienda este ámbito formativo

Dicen que el saber no ocupa lugar. Y que nunca es tarde si la dicha es buena. Quizás por eso la formación ofrece hoy múltiples opciones orientadas a las personas adultas. Los Centros de Formación de Adultos (CFA) –por lo común conocidos como escuelas de adultos– son plataformas que les ayudan a ampliar conocimientos y abrir nuevos horizontes en horarios flexibles. Tienen una dimensión cultural, pero también social.

Dos de los centros que pueden presumir de una larga trayectoria se hallan en Santa Coloma de Gramenet, en barrios populares de la ciudad, Singuerlín y Fondo. Por ellos han pasado miles de personas. Su oferta es diversa, y su objetivo, lograr el desarrollo de la persona mejorando su enseñanza, potenciando capacidades y ampliando sus relaciones.

Facilitar el acceso a la formación

El CFA Singuerlín, en la calle Almogàvers y que depende del Departament d’Ensenyament de la Generalitat, tiene más de 30 años de historia. Con diez docentes, ofrece cursos de formación básica instrumental –graduado de educación secundaria (GES), certificado de formación instrumental y alfabetización–, así como cursos para acceder a los ciclos de formación profesional de grado medio y superior y a la universidad para mayores de 25 años. También dispone de enseñanza inicial de catalán, castellano e inglés y de cursos de competencias informáticas. La asociación de esta comunidad educativa, además, organiza otras actividades, como teatro, manualidades o salidas culturales, por ejemplo.

 Joan Mata, director del CFA Singuerlín, cuenta que el número de alumnos que pasan por el centro es de unos 750 cada año. «El perfil varía en función de los cursos. Por ejemplo, en el caso de la enseñanza inicial de catalán y castellano, se trata de jóvenes adultos con muchas ganas de aprender, para así poder comunicarse. Proceden de Marruecos, Paquistán, Bangladesh, India, China, Colombia, Cuba, Honduras…», enumera Mata. Según el director, «los cursos pueden servir para proyectarse laboralmente, pero la finalidad no es solo esa: en la educación de adultos, reconocemos los ámbitos de la educación básica o general, transprofesional y sociocultural». El centro de formación se convierte, por tanto, en un referente para el alumnado. «Cuando han acabado los estudios, muchos alumnos siguen en contacto con nosotros y recomiendan el centro a otras personas», asegura Mata.

Los retos del CFA Singuerlín coinciden con los de otros centros similares. Entre ellos destacan la necesidad de mejorar la difusión de la oferta; revisar, ampliar y actualizar los programas, adaptándolos a las necesidades; atender al nuevo analfabetismo que desconoce las lenguas del país, y completar la oferta en catalán y castellano –hasta obtener, al menos, el nivel B–. El centro también reivindica que la Administración establezca unas redes de coordinación integradas por todos los servicios de formación, empleo y ocio; que los centros dispongan de una bolsa de horas con autonomía para adecuar la oferta formativa a las nuevas realidades y demandas; integrar la modalidad semipresencial; valorar más a los profesionales, y tener en cuenta la experiencia docente para planificar el servicio.

«La difusión de la oferta es muy escasa; nula por parte de la Administración. En algunos casos, las normativas de acceso a los ciclos formativos, por ejemplo, pueden llevar a pensar que no es necesaria una formación básica para entrar a cursarlos. Y la demanda para hacer la preparación de los ciclos está bajando», insiste Joan Mata. En el caso de las enseñanzas de lenguas, como el castellano o el catalán, y de informática, el director asegura que la demanda está creciendo y que podrían tener más cursos. «Los gobiernos han de tener la obligación de impulsar la demanda, facilitando el acceso a cualquier tipo de educación permanente», añade.

Los cursos que reciben más solicitudes son los que forman al alumno para completar el nivel B en catalán y castellano; para preparar la prueba que permite obtener la nacionalidad española; intensivos de informática; talleres de lectura; conversación en inglés, y cursos semipresenciales diversos.

La lucha por la alfabetización

También en Santa Coloma, el CFA Fondo se dirige sobre todo a quienes no han tenido una escolarización satisfactoria y desean adquirir conocimientos instrumentales básicos –alfabetización y neolectores–. Y a quienes necesitan iniciarse en catalán y castellano, retomar los estudios, prepararse para las pruebas de acceso a ciclos formativos o adquirir conocimientos como la informática o el inglés, entre otras necesidades.

El centro hunde sus raíces en la refundación del sistema de educación de personas adultas en Catalunya, impulsado en muchos casos por entidades vecinales y estrechamente vinculado al retorno de las libertades después del franquismo. «Durante la Transición, resurgió con fuerza la necesidad de acceder a la cultura escrita y a la formación, como una herramienta de transformación y de justicia social», recuerda Xavier Jové, director del CFA Fondo. Jové rememora que «se trataba de un movimiento educativo no diseñado por el poder, sino que venía desde abajo, con un papel destacado de las asociaciones de vecinos y vinculado a la creación de los centros de cultura popular, el caldo de cultivo de las futuras escuelas de adultos». Fue en ese momento histórico cuando vecinos y vecinas, docentes y organizaciones políticas de izquierdas confluyeron en una corriente reivindicativa con la que entendían que se recuperaba un derecho.

Trabajar para la integración

Ubicado en un edificio municipal, en la rambla de Sant Sebastià, la oferta formativa del CFA Fondo depende también de la Generalitat. Tiene 13 docentes y registra unos 1.000 alumnos cada año. Los hay que hacen cursos completos y otros que acuden de manera más puntual. El perfil es también muy variado. «Nos encontramos con la problemática de un analfabetismo importante en personas que provienen del Magreb, Paquistán, China, Bangladesh, Sudamérica… Y hay una enorme demanda de cursos de castellano para extranjeros. También de catalán, pero menos”, explica Jové, que asegura que tienen “grandes listas de espera». «Solo con cursos de castellano, llenaríamos una escuela nueva. Es una demanda que las asociaciones implicadas en el territorio no llegan a cubrir y que va ligada a la tramitación de la nacionalidad. En septiembre, nos desborda», añade.

Sobre esta problemática, la Generalitat ha calculado que en Catalu-nya hay unos 78.000 migrantes –la mayoría mujeres– que no pueden acceder al examen para la nacionalidad española porque no saben leer ni escribir. «Somos un centro de integración cultural, económica y generacional», reivindica Jové. «Trabajamos con personas en situaciones difíciles. El nuestro es un trabajo lento, de picar piedra. Tenemos el reto de dar respuesta a la alfabetización», mantiene el director del CFA Fondo, que muestra cierta inquietud: «No se tienen que cerrar centros, sino que hay que apostar por ellos».

Los perfiles del alumnado de Fondo, no obstante, son heterogéneos. «También contamos con personas de formación avanzada, como abogados o médicos, que hacen cursos de inglés. Y jóvenes que preparan la FP de grado medio y superior. Es por eso que insisto en que somos centros de integración social y de cohesión, aunque eso no salga reflejado en las estadísticas», explica Jové, que asegura que, tras su paso por el centro, una minoría mantiene contacto con ellos y les agradece la formación recibida.

Ana Rodríguez, exalumna del curso de graduado de educación secundaria del CFA Fondo y que cursó después un módulo de formación profesional, describe su experiencia en el centro de formación de adultos como el inicio de un cambio en su vida: «Encontré apoyo y motivación para llegar adonde he llegado. Sin duda, es un gran centro, con unos profesionales que aman su trabajo». Otra alumna del CFA Fondo, Núria Enero, que estudia inglés, también valora muy positivamente su experiencia en esta escuela: «Este es el cuarto curso que asisto a las clases y solo puedo decir que he encontrado grandes profesionales y he adquirido muchos conocimientos». Y el reto continúa día a día.