Maricuela es la última miliciana socialista con vida. Tiene 102 años.- XOSÉ MON GONZÁLEZ Maricuela es la última miliciana socialista con vida. Tiene 102 años.- XOSÉ MON GONZÁLEZ

Maricuela: “No debemos abandonar nunca la lucha, porque nos comen”

Henrique Mariño

23 junio 2020

¿Por dónde empezar, Maricuela? Trabajo, lucha, cárcel, destierro y muerte, la de su hermano mayor, asesinado a los 16 años durante la Revolución de Asturias. Fregó suelos desde niña, alimentó las bocas del frente republicano, curó a los heridos en la batalla y lo pagó con cuatro años de prisión. Ángeles Flórez Peón (Samartín del Rei Aurelio, 1918) se casó con un minero que murió socialista, entonces regresó del exilio francés y ahora ejerce de médium de la memoria republicana. O sea, habla por los muertos. A viva voz, la de la última miliciana que empuña la rosa.

La última socialista.

Ya han muerto todas. En la guerra fui voluntaria desde el primer día, pero nunca empuñé un arma. Llevaba la comida al frente agachada, arrastrando la cacerola mientras nos tiraban bombas. Durante un permiso, una amiga me sustituyó y la mataron de un tiro. Tenía 18 años, la pobrina.

El coronavirus habrá empañado su alegría por el regreso del PSOE al Gobierno.

La situación se ha revertido gracias al presidente, pese a las críticas que recibe. No me extraña, porque de niña conocí el fascismo. Y ahora, a punto de cumplir 102, presido las Juventudes Socialistas de Asturias. Ya ves.

¿Le ha extrañado el auge de la extrema derecha sin disfraz?

No todos los del PP son unos ultras, ni calumnian tanto como los canallas de Vox, encantados con la «dictadura de la salud». Sin embargo, el confinamiento fue para salvar vidas.

Vox, ¡52 diputados!

Es una vergüenza que el pueblo español se deje avasallar así. Me parte el alma, porque están destruyendo nuestra lucha.

Ahora que hace falta una izquierda unida, fallece Anguita.

Mientras no se una toda la izquierda, no habrá libertad. Tienen que defender las conquistas, porque Vox es el verdadero fascismo. Solo trabaja para hacer daño.

Fue encarcelada en Saturrarán…

Te daban dos mantas. Una para tumbarte y otra para taparte. Ni cama, ni almohada, ni sábanas, ni higiene… La disciplina era férrea y te castigaban en una celda a pan y agua. Las monjas eran malísimas. Fue terrible.

Una no se acostumbra nunca a la prisión, ¿pero al confinamiento?

Cuando estaba presa, parecía que podía tocar el cielo con un dedo. Sin embargo, pensaba que el hombre llegaría a la luna antes de que yo recuperase la libertad. Tuve mucha suerte, porque viví 57 años en Francia y me salvé de todo…

¿Qué le falta por hacer?

Mi marido quería residir en la frontera para estar cerca de España, porque no la podíamos olvidar. Pero los hijos y los nietos tiraban, por lo que nos quedamos en un pueblo donde todos nos apreciaban. En 2004 regresé con sus cenizas a L’Entregu y cuando yo me muera quiero que esparzan las mías en el cementerio de Ceares, junto a los fusilados en la Revolución.

Billy el Niño falleció sin ser juzgado: ¿una metáfora de la impunidad y el olvido?

Murió como si no hubiera pasado nada, sin tener en cuenta a los ejecutados y a los torturados.
Franco también falleció en su cama y hoy consienten un partido de extrema derecha. Es una vergüenza.

La memoria fue escrita por mujeres, mas no publicada. Un silencio en blanco, sin tinta.

Fueron olvidadas durante años, si bien ahora nos defendemos y se reconoce nuestro mérito, pero nos lo quieren volver a quitar. La izquierda luchó y hoy el pueblo se deja doblegar. Algunos incluso votan a la extrema derecha, que insulta y envenena.

La democracia no mejoró las condiciones de las mujeres, sino que el franquismo truncó los avances de la República.

Nos la robaron. Espero que algún día vuelva la República. Aunque con los años que tengo no me tocará…

Nunca se sabe.

Yo no lo veré, pero deseo que sea así. Ahora quieren aprovechar esta crisis para imponer otra dictadura, mas pelearemos para que no lo consigan.

Después de una vida de lucha, menudo pago el del coronavirus.

Desde luego, aunque no debemos abandonarla nunca, porque nos comen. No hay que dejarlos pasar.

¿Un mensaje para las generaciones venideras?

La unión. Si estamos juntos, hombres y mujeres, podremos conseguirlo todo. De lo contrario,
no lograremos nada.

 

Lee el especial completo  ‘…Y llegó la pandemia’  en este enlace

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