El cansancio, los ronquidos y el corazón

Dra. Pilar TornosJefa del Servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Barcelona

21 mayo, 2020

Un motivo de consulta habitual al cardiólogo es el cansancio. Normalmente cuando un paciente nos dice que se cansa elaboramos una historia clínica cuidadosa, hacemos un reconocimiento físico, un ECG y un ecocardiograma, con la finalidad de descartar que una enfermedad cardiológica sea la responsable del problema del paciente. Cuando todo lo anterior es normal debemos pensar en otras causas que pueden ser responsables de cansancio, entre ellas lo que conocemos como el síndrome de las apneas obstructivas del sueño.

En este síndrome la respiración durante el sueño se hace muy superficial y puede llegar a interrumpirse periódicamente, a causa de una obstrucción transitoria de las vías respiratorias. La respiración se reanuda con un fuerte ronquido. Las personas con apnea del sueño suelen roncar mucho y tener sobresaltos durante la noche, aunque obviamente no todas las personas que roncan tienen apneas. Durante la obstrucción de la vía aérea la concentración de oxígeno en sangre disminuye notablemente hasta que el centro respiratorio emite una alarma y el paciente bruscamente ronca o resopla. Naturalmente esto afecta en mucho la calidad del sueño y el resultado es que los pacientes descansan muy mal aunque suelen no ser conscientes de haberse despertado durante la noche. Como consecuencia durante el día están cansados y tienden a quedarse dormidos con facilidad. Presentan también en algunos casos irritabilidad, pérdida de memoria y dolor de cabeza por las mañanas.

Las personas que tienen más riesgo de tener apneas son sobretodo varones con sobrepeso . A veces hay personas delgadas que también pueden padecerlas en relación a amígdalas o úvulas hipertróficas que pueden llegar a obstruir la vía respiratoria.

El diagnóstico se basa en el interrogatorio, tanto del propio paciente como de un familiar que pondrá de relieve el cansancio, la tendencia a la somnolencia durante el día, los ronquidos importantes y los sobresaltos muchas veces en relación a apneas importantes. La exploración física mostrará la obesidad muchas veces marcada en la zona del cuello y otras veces hipertrofia amigdalar o de otras zonas del velo del paladar o úvula.

Para confirmar el diagnóstico se procede a practicar una polisomnografia. Esta técnica se realiza durante una noche en el que se registra la actividad cerebral, los flujos respiratorios y los niveles de oxígeno mientras el paciente duerme. Puede hacerse en el Hospital o en el domicilio del paciente. Los registros confirmaran la presencia o no de apneas y la duración de las mismas.

El tratamiento en los casos leves consiste en recomendar una pérdida de peso que puede resolver el problema. En casos en los que la causa es un problema anatómico como hiperplasia amigdalar, de la úvula o del velo posterior del paladar la cirugía es una buena solución. En la mayoría de casos con obstrucción importante de causa no anatómica el tratamiento de elección es el aportar presión positiva de aire durante la noche mediante una mascarilla (CPAP). Esta técnica consigue mantener una oxigenación estable durante la noche y los pacientes suelen reportar rápidamente una mejoría muy importante de sus síntomas.

Los cardiólogos estamos muy sensibilizados con este problema porque las apneas nocturnas no solo producen cansancio y ronquidos. Se han relacionado con accidentes de coche debido a la somnolencia diurna y con hipertensión arterial, arritmias, empeoramiento de la clínica de la angina de pecho e ictus en relación a la poca oxigenación nocturna. Por todo ello es importante que si alguien no duerme bien, se queda dormido con facilidad durante el día, ronca mucho y tiene apneas acuda al médico. Una buena historia clínica y una polisomnografia serán suficientes para establecer el diagnóstico y orientar el tratamiento que es eficaz en la inmensa mayoría de casos.