Cómo evitar secuelas irreversibles tras una meningitis bacteriana, una enfermedad grave

Dr, Luis Lobato PérezNeurólogo del Hospital La Luz de Madrid

6 mayo, 2021

En la meningitis, una valoración médica precoz realizada por un neurólogo es crucial. Según alerta el Instituto Nacional de trastornos neurológicos y accidentes cerebrovasculares de Estados Unidos, la meningitis suele producirse por diversas causas, la más importante es la infección bacteriana o viral, aunque también puede producirse por una infección fúngica, una reacción a ciertos medicamentos o tratamientos médicos, una enfermedad inflamatoria como el lupus, algunos tipos de cáncer, o una lesión traumática en la cabeza o la columna.

Se trata de una enfermedad caracterizada por la inflamación de las membranas que rodean y protegen al cerebro y a la medula espinal, conocidas como meninges. La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que cada año se diagnostican en España más de mil casos de esta enfermedad, aunque probablemente este número sea mayor dados los casos leves que no llegan a consultar.

Así, hasta el 90% de los casos de meningitis se deben a la infección por un virus o una bacteria, y diferenciar en este caso su origen es crucial, ya que la gravedad del cuadro, el tratamiento, y la posibilidad de presentar secuelas a largo plazo difiere de forma muy importante, a pesar de que pueden causar síntomas similares.

En concreto, los síntomas más frecuentes son fiebre, dolor de cabeza, y rigidez de nuca, pero también pueden causar síntomas tan diversos como náuseas o vómitos, confusión, somnolencia, convulsiones o lesiones cutáneas. Los síntomas de la meningitis bacteriana, que nos atañe en este artículo, pueden aparecer rápidamente o a lo largo de varios días. En general se presentan dentro de los 3 a 7 días después de la exposición.

“La meningitis bacteriana es muy grave y puede ser mortal, en pocas horas. Aunque la mayoría de las personas se recupera de la meningitis, pueden presentar secuelas con discapacidad permanente (como daño cerebral, pérdida auditiva y alteración cognitiva)”, advierten desde los CDC de Estados Unidos.

Por eso, y dado que los síntomas de la meningitis bacteriana pueden ser muy graves (por ejemplo, convulsiones, coma), quienes consideren que pueden tener meningitis deben acudir de inmediato a un centro de Urgencias. Hoy en día las instalaciones sanitarias han diseñado circuitos libres del virus, por lo que son prácticamente nulas las posibilidades de contagio.

Además, algunos centros del Grupo Quirónsalud, como el Hospital La Luz de Madrid, cuentan con la acreditación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19’ que certifica su cumplimiento de los estándares más exigentes de desinfección en esta pandemia.

LA GRAN MAYORÍA DE LAS MENINGITIS PUEDEN CURARSE SI SE COGEN A TIEMPO

No obstante, con la llegada de los antibióticos la mortalidad se ha reducido a menos del 10%, estimándose que causa más de 300.000 muertes al año en todo el mundo. Además, la posibilidad de presentar secuelas irreversibles a largo plazo, y la gravedad de éstas, aumentan conforme se retrasa el inicio del tratamiento.

En el caso de la meningitis vírica, la gravedad del cuadro es menor, aunque también potencialmente mortal y con riesgo de secuelas a largo plazo.

Hoy en día pueden prevenirse gracias a la vacunación, si bien tal y como sucede con otras inyecciones, éstas no son 100% eficaces, ni tampoco protegen contra todas las cepas, por lo que todavía hay probabilidades de que las personas vacunadas puedan contraer la meningitis bacteriana.

Según alertan los CDC de Estados Unidos, el diagnóstico se basa en una valoración clínica detallada, que recoja el inicio y la cronología de los síntomas, en una exploración física exhaustiva para evidenciar signos y síntomas que hayan podido pasar desapercibidos para el paciente, así como en la realización de pruebas complementarias, con el fin de evidenciar la presencia de inflamación o de infección en el líquido cefalorraquídeo e identificar al agente causal.

En la actualidad el tratamiento consiste en medidas generales, pudiendo requerirse el ingreso en una unidad de cuidados intensivos, junto con el empleo de fármacos específicos dirigidos contra el agente causal en casos de meningitis bacterianas y algunos tipos de meningitis víricas.

En algunos casos es necesario tratar posibles complicaciones como crisis epilépticas e incluso accidentes cerebrovasculares. Por tanto, el diagnóstico y tratamiento precoz es la mejor forma de prevenir complicaciones y secuelas a largo plazo y en caso de que el paciente notara cualquiera de los síntomas antes descritos no debe dudar en acudir a un centro sanitario. Dado que se trata de una entidad potencialmente grave, en la que el tiempo juega en contra, no debería demorar la atención médica por la situación de pandemia.